Editorial

Yolanda Díaz se queda sola con su reducción de la jornada laboral

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 11 de julio de 2024

No sólo la CEOE se opone a la propuesta de Yolanda Díaz de reducir la jornada laboral por las bravas. También Junts y el PNV entienden que la medida perjudicará a la producción y a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas. De ahí, que los independentistas catalanes y los vascos hayan anunciado su voto en contra en caso de que la norma llegue al Congreso de los Diputados.

Como denunciábamos en un reciente editorial, los continuos fracasos electorales de Yolanda Díaz, que han provocado su dimisión como coordinadora de Sumar, han llevado a la vicepresidenta a una huída hacia delante para marcar perfil propio. Ha desbocado su mensaje comunista para diferenciarse del PSOE. Y, ahora, por su cuenta y riesgo ha decidido reducir la jornada laboral prescindiendo de la patronal y aniquilando el llamado diálogo social. Se ha aliado con los sindicatos para poner en marcha una medida que puede perjudicar a la productividad y al empleo con el cierre de empresas que no pueden asumir los costes.

Pero por muchas amenazas y alharacas que protagonice, Yolanda Díaz se ha quedado sola. Sólo cuenta con los sindicatos, pues el propio Ministerio de Economía ha pedido que se llegue a un acuerdo con la CEOE y se retome el diálogo social antes de seguir adelante.

Resulta evidente que combatir la explotación laboral es una de las principales misiones del Ministerio de Trabajo que dirige la vicepresidenta. Pero en la España actual se trata de casos aislados. La inmensa mayoría de las empresas cumplen con la ley. Pero muchas de ellas, en especial las pequeñas y medianas, se enfrentarán al riesgo de tener que cerrar y, las demás, reducirán sus plantillas. Así, la medida, en lugar de beneficiar a los trabajadores, llevará a disparar las tasas de desempleo y, como decíamos, perjudicará gravemente a la productividad.

Pero, en efecto, parlamentariamente el mayor escollo de la norma que urde Yolanda Díaz es el rechazo de Junts y el PNV. Sin sus escaños, no sería posible aprobar la norma en el Congreso de los Diputados. Pero la vicepresidenta intentará que, a pesar de todo, salga adelante; si es necesario mediante un decretazo aprobado en el Consejo de Ministros. La decisión final, pues, está en manos de Pedro Sánchez, que ahora anda más preocupado por las investigaciones a su mujer y a su hermano que por las andanzas de Yolanda Díaz con su reducción de la jornada laboral.