La Princesa Leonor ha abierto este viernes su agenda en Lisboa, en el primer viaje oficial al extranjero de la heredera a la Corona, en el Monasterio de los Jerónimos, con una ofrenda floral ante la tumba del padre de las letras portuguesas, Luís de Camões.
Leonor de Borbón se trasladó al monasterio tras aterrizar en el aeropuerto militar Figo Maduro de la capital portuguesa, donde le recibió el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, algo que no estaba previsto inicialmente en el programa.
Acompañada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, la Princesa llegó al emblemático edificio, al que accedió por una alfombra roja para dirigirse a honrar la memoria del célebre poeta, del que este año se cumple el 500 aniversario de su nacimiento.
Leonor aseguró este viernes sentirse “muy feliz” porque Portugal haya sido su primer viaje oficial en el extranjero y subrayó que las relaciones con España van más allá de su vecindad, al traducirse en “una amistad sincera y un respeto profundo y mutuo” entre los dos países que le hacen “sentirse como en casa”.
La heredera al trono español agradeció ante el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, “la hospitalidad y el inmenso cariño” brindados en su estancia en Lisboa.
“Este es un viaje que esperaba con muchas ganas y que me hace muy feliz”, confesó Leonor de Borbón en el breve discurso pronunciado en el almuerzo ofrecido por su anfitrión en el Palacio de Belém de Lisboa.
En el almuerzo, en el que también intervino Rebelo de Sousa, participaron el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y su homólogo portugués, Paulo Rangel, así como los respectivos embajadores y los jefes de la Casa del Rey y la Casa Civil portuguesa, entre otras autoridades.
La comida sucedió a la reunión de Rebelo de Sousa y la princesa con dos delegaciones y de la imposición de la Gran Cruz de la Orden de Cristo, una de las más altas distinciones de la república portuguesa, que también recibieron Felipe VI (1988) y Juan Carlos I (1996).
Leonor puso fin este viernes a su viaje a Lisboa con una visita al Oceanário, uno de los más grandes del mundo, situado a orillas del río Tajo, donde recorrió parte de sus instalaciones y mantuvo un encuentro con jóvenes científicos que trabajan en la protección del medio marino.
La visita la hizo acompañada por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, después del almuerzo mantenido en el Palacio de Belém, donde la heredera al trono español pronunció un discurso en el que remarcó el carácter histórico de su viaje, el primero oficial que protagoniza al extranjero.
El Oceanário fue uno de los escaparates de la Exposición Mundial que tuvo lugar en Lisboa en 1998 y abrió sus puertas al público en octubre de ese año tras la clausura del evento.
Como en el resto de la visita a Lisboa, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, acompañó a la princesa al acuario, que fue sede de la II Conferencia de los Océanos organizada por Naciones Unidas en 2022.
Aunque no estaba previsto en el programa, el presidente luso se trasladó con la heredera al aeropuerto militar Figo Maduro para despedirse de ella antes de que subiera al avión para regresar a Madrid.