Cultura

Crónica taurina en El Imparcial: bonito toreo de pueblo

Roca Rey. (Foto: Efe).

FERIA DE SAN FERMÍN

Inés Montano | Viernes 12 de julio de 2024

De nuevo una tarde sin toros. Jandilla echó ejemplares descastados, mansos y sin poder. Justo lo necesario para Pamplona: se requieren emociones fuertes para desperezarse de la borrachera de cinco días. Bueno, o un sucedáneo, quiero decir, un arrimón a un morlaquito cansado. ¿Qué dirán los grandes críticos taurinos?

Cayetano ha hecho el paseíllo. Todo lo que siguió a continuación estuvo desacertado. No se acopló con Opaco (1º10/19), aunque con buena intención se ha sentado en el estribo y con mucha torería lo llevó a los medios. Fue una obra breve, no rematada: el toro protestaba a cada muletazo y la espada entera quedó metida en el rincón de Ordoñez, este mágico lugar donde es imposible pinchar, pero deja al público desarmado ya que no llega a ser un bajonazo. Lo mismo que le pasó a Roca Rey. Bueno, todavía le quedaba a Cayetano Zabra (4º1/20), un toro feúcho y con un velamen de vaca. Con intuición de torero, logró pararlo en los medios, pero se le olvidó qué iba a hacer después.

Roca Rey salió, de nuevo, por la Puerta Grande. Es su plaza, es su ambiente. Cuando más de la mitad del tendido está de espaldas al redondel y la otra mitad pregunta quién torea hoy, sólo él es capaz de atraer la atención. A su segundo Omeya (5º11/19), quien llevaba la sinhueso colgada desde el primer tercio, sólo le faltó montarlo. Por cierto, hoy ha ido dos veces a porta gayola, que no es poco, aunque sea en los medios. La primera faena a Pasota (2º 10/18), un torete pequeño, muy bien hecho, se resumía en: rodillas, pasárselo por la espalda, arrimarse en dos últimas tandas al animal agotado y ya. Esta es quintaesencia del toreo que ganó los cosos de los pueblos. Visto una vez al año, la verdad, tiene su interés. Que no se me olvide que hoy estuvo sembrado con el capote: chicuelinas, gaoneras y de tó. Un fenómeno.

Pablo Aguado, discreto torero de la medianía, también sacó su partido a su lote. Citó con los pases aterciopelados a Jaramago (3º9/18), derrochó elegancia y belleza por el ruedo a pesar de estar fuera de cacho o, quizá, gracias a ello. Acertó con los hierros y paseó una oreja. Ratero (6º1/19) no tuvo buenas maneras y las del diestro no se ajustaban a su malhumorados cabezazos. Este ejemplar, además, fue muy mal picado por el varilarguero de la puerta que le agujereó y rematado por el otro. Lo aniquiló al segundo intento.

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