Editorial

El pacto de ERC y el PSC, un nuevo atentado de Sánchez a la solidaridad e igualdad de los españoles

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 30 de julio de 2024

El pacto entre ERC y el PSC para investir a Salvador Illa es un paso más de Cataluña hacia la independencia. De nuevo, Pedro Sánchez ha cedido en todo; en este caso, para alcanzar el Gobierno de la Generalidad. Y, de nuevo, como con la aprobación de la ley de amnistía, ha asestado un golpe a la solidaridad y a la igualdad de los españoles al negociar con los republicanos un “concierto económico singular”, que equivale a la independencia fiscal. El Gobierno catalán recaudará y gestionará todos los impuestos. Se trata de un acuerdo contra el resto de Comunidades Autónomas que terminarán pagando todos los españoles.

En su peor momento político y personal, Pedro Sánchez sigue dispuesto a acaparar el poder al precio que sea. Y convertir a Salvador Illa en presidente de la Generalidad supone un trofeo indiscutible. Aunque el líder del PSC no podrá gobernar sin ceder antes a todas las exigencias de ERC.

El acuerdo entre ERC y el PSC, además, incluye una clausula contra el castellano al “apostar por la lengua catalana”. Una clausula que solo sirve para que los republicanos se pavoneen de su independentismo, pues en Cataluña hace mucho que está prácticamente prohibido el uso del castellano en la educación, en la Administración y hasta en los rótulos comerciales. De hecho, las nuevas generaciones no saben hablar correctamente y, menos escribir, en español.

Pero con estas cesiones, probablemente el delegado de Pedro Sánchez presidirá la Generalidad. Queda todavía, sin embargo, que los militantes de ERC avalen el pacto. Todo, a la espera de que se presente Puigdemont en el Parlamento catalán para intentar reventar el acuerdo y anunciar que si Salvador Illa sale investido, la legislatura de Pedro Sánchez estará en peligro, pues perderá los 7 escaños de Junts en el Congreso de los Diputados. Los españoles, así, pagarán con sus impuestos la independencia fiscal de Cataluña. Y, probablemente, el Gobierno de España perderá su pírrica mayoría parlamentaria.