A nadie le gusta ser "el malo de la película" ni sentirse "solo ante el peligro", especialmente si no está cerca "el séptimo de caballería", expresiones que provienen todas ellas del cine, como reflejó este domingo José Luis Borau en su discurso de ingreso en la Real Academia Española.
Instantes después de las siete, Borau entró en el salón de actos flanqueado por los académicos Javier Marías y Darío Villanueva, los dos últimos en ingresar en la RAE, y tras darle la palabra el director de la institución, Víctor García de la Concha, comenzó la lectura de su discurso con voz grave, y algo ronca a veces.
Director de películas como "Furtivos", "Río Abajo", "Tata mía" y "Leo", Borau está vinculado al cine desde muy joven y ha sido guionista, actor, director, profesor, productor y distribuidor. Sus amplios conocimientos del lenguaje cinematográfico le servirán para el que se supone que será uno de sus cometidos en la Academia: modernizar el Diccionario en ese campo y proponer palabras nuevas.
"¿Quién puede pretender a estas alturas que sustituyamos 'play-back' por sonido pregrabado, 'flash-back' por salto atrás o analepsis, y que a un 'sheriff' del Oeste se le llame comisario?", se preguntaba Borau durante la lectura de su discurso, en el que rastreó la profunda huella que el cine ha dejado en la forma de hablar y de escribir de la gente.
Fue un discurso ameno e ilustrativo, que, "por exigencias del guión", le permitió a Borau colar por unas horas en la Academia a "el bueno y el malo" de la película, al "sheriff", a las vampiresas, a los "frikis", a Tarzán y su inseparable mona Chita, y a Bambi, el cervatillo que, "por azares de la política, ha dado un vuelco guiñolesco para verse reducido a la triste condición de mote".
Igual que existen los adjetivos "dantesco, sádico, goyesco y kafkiano", Borau recordó que "ciertos directores y más de un intérprete disponen de su calificativo particular". Así sucede con "buñuelesco", "felliniano" y "berlanguiano", término este último que al nuevo académico le gustaría ver en el Diccionario, como dijo ante la atenta mirada de sus futuros compañeros, entre ellos José Manuel Blecua, José Antonio Pascual, Gregorio Salvador, Ignacio Bosque, Luis María Anson, Carmen Iglesias o Luis Mateo Díez.
El nuevo académico hizo reír a los centenares de asistentes, pero también, reflexionar porque el Cine, y sus poderosas imágenes, comunes "a millones de personas en todo el mundo", "puede trastocar -de hecho, lo está haciendo ya- el camino tradicional de conocer y darse a entender" que hasta hace poco tenía el ser humano.
En el límite del realismoAl discurso del cineasta le respondió el escritor Mario Vargas Llosa, quien dio la bienvenida a Borau calificándolo como "un magnífico contador de historias con la cámara y la pluma", un erudito de la historia del cine y "un hombre de ideas y de convicciones". Borau ha sabido expresar, en sus películas, guiones y cuentos, "un mundo, profundo y personal, en el que se refracta, en toda su complejidad y problemática, el tiempo en que le ha tocado vivir", afirmó el escritor peruano en su respuesta al discurso del nuevo académico.
Borau ha explorado "los límites del realismo en el arte"; un realismo que tal vez sea "la raíz secreta de la universalidad de sus historias", destacó Vargas Llosa, para quien el mundo de este cineasta "es esencialista", como lo fue el de Bergman, Dreyer o Buñuel.
Y también, como recordó Vargas Llosa, Borau "odia las nacionalidades", que "no nacen de la condición humana, sino de las dificultades" de la misma, en palabras del nuevo académico.
Arropado por compañeros de profesiónDirectores de cine como Manuel Gutiérrez Aragón, Jaime de Armiñán y Ventura Pons, acompañaron a Borau durante la lectura de su discurso. Fernando Méndez Leite, Jaime Rosales, Antonio Isasi Isasmendi, Icíar Bollaín y Fiorella Faltoyano, así como la presidenta de la Academia Española de Cine, Ángeles González Sinde, no quisieron perderse el discurso del nuevo académico, un hombre vinculado al cine desde hace más de 40 años y director de películas como "Furtivos", "Río abajo", "Tata mía" o "Leo".
Borau (Zaragoza, 1929) es un aragonés ilustre, y este domingo estuvo arropado también por el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, el de las Cortes de Aragón, Francisco Pina; la consejera de Educación y Cultura de esta comunidad, María Victoria Broto, y la delegada del Gobierno aragonés en Madrid, Esther Monterrubio.
Numerosos académicos de Bellas Artes, institución a la que Borau pertenece desde 2002; el presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, Eduardo Bautista, sociedad en la que Borau ocupa la presidencia; directores de editoriales como Francisco Cuadrado, Jorge Herralde y Ana Rosa Semprún; el presidente de la Agencia EFE, Alex Grijelmo, y la directora de la Residencia de Estudiantes, Alicia Gómez Navarro, asistieron también al acto.