Lo decíamos en un reciente editorial. Pedro Sánchez, al igual que con la aprobación de la ley de amnistía, ha asestado un golpe a la solidaridad y a la igualdad de los españoles al negociar con los republicanos un “concierto económico singular”, que equivale a la independencia fiscal. El Gobierno catalán recaudará y gestionará todos los impuestos. Se trata de un acuerdo contra el resto de Comunidades Autónomas que terminarán pagando todos los españoles.
Emiliano García Page no ha tardado en denunciar las contradicciones de Pedro Sánchez, empeñado en acaparar el poder a toda costa, incluso, triturando el ideario socialista: “El PSOE-ha dicho- nació para combatir la desigualdad y lo que no podemos hacer es promoverla con el pacto con ERC”.
A la espera de ser avalado por la militancia de ERC, el preacuerdo ya ha provocado una crisis interna en el PSOE sin precedentes, mayor aún que la ley de amnistía. Además de García Page, otros líderes territoriales se han sumado a las críticas de la independencia fiscal de Cataluña. En concreto, Luis Tudanca, de Castilla y León, Miguel Ángel Gallardo, de Extremadura, Juan Espadas, de Andalucía, y Juan Lobato, de Madrid han sido los otros barones socialistas que han rechazado frontalmente el acuerdo de “singularidad” catalana. Denuncian que el resto de territorios y, por tanto, todos los españoles tendrán que pagar la investidura de Salvador Illa.
Pero Pedro Sánchez, además de dinamitar la unidad del PSOE, también está dispuesto a desguazar la Constitución con tal de gobernar la Generalidad. Se lo ha recordado Felipe González al denunciar que “este acuerdo no cabe en la Constitución”. Pues, como ha reconocido Sánchez, su “magnífico pacto con ERC, es el primer paso hacia un Estado confederado”. La Carta Magna, sin embargo, reconoce el Estado de las Autonomías, no el llamado Estado confederado que acaba de inventarse el presidente del Gobierno para complacer a los republicanos catalanes.
De todos modos, las promesas de Pedro Sánchez suelen ser meras trampas. La ley de amnistía todavía no ha logrado su único propósito, que es blindar a Puigdemont. Y es probable que el pacto con ERC para la independencia fiscal de Cataluña sea tumbado en el Congreso de los Diputados. Y, lo peor para Sánchez, esta vez sí puede provocar la rebelión de muchos dirigentes socialistas, que no están dispuestos a sacrificar la financiación de los servicios públicos autonómicos y el propio dinero de los ciudadanos para investir a Salvador Illa. Una vez más, Pedro Sánchez se ha metido en un callejón sin salida por su ansia de amarrar el poder. Pues si prospera su pacto con ERC, dejará al PSOE devastado y se verá obligado a saltarse la Constitución.