Porque no se trata de la “financiación singular” de Cataluña, el término cursi empleado por los socialistas. Se trata de la absoluta independencia fiscal. Aunque, antes de poder ser aplicada, el Congreso de los Diputados debería derogar la Ley Orgánica de la Financiación de las Comunidades Autónomas. Y, a día de hoy, el PSOE tiene imposible obtener los apoyos necesarios en la Cámara Baja. Además del PP y Vox, votarán en contra Junts y probablemente Compromís, IU, la Chunta, Podemos, incluso algunos diputados de Sumar. La independencia fiscal, además, es inconstitucional por vulnerar los principios de solidaridad e igualdad de todos los españoles y por derogar el Estado de las Autonomías que recoge la Carta Magna.
Pero, lo peor para Sánchez: la investidura de Salvador Illa puede ser un trofeo envenenado. Pues ya ha provocado la mayor crisis interna del PSOE. La mayoría de los barones socialistas se han rebelado contra esta deriva independentista de su partido por sus graves consecuencias políticas, económicas y electorales. Y si el Gobierno no es capaz de aprobar la nueva ley en el Congreso de los Diputados, además de los 7 escaños de Junts, perdería también los otros 7 de ERC para el resto de la legislatura así como los 20 votos de los republicanos catalanes en el Parlament. La maniobra no puede ser más torpe. Pues como ha declarado Marta Rovira, “nuestro apoyo no es gratuito ni absoluto. Es un sí exigente”.
Pedro Sánchez ha saltado al vacío por su ansia de poder y la necesidad de sacar la cabeza de la crisis personal y política que padece. En lugar de adelantar las elecciones generales, se ha metido en un laberinto del que no podrá salir. El éxito de presidir la Generalidad será efímero. Y, de todos modos, el daño al PSOE, irreparable, al menos, electoralmente. Pues los socialistas del resto de España se sentirán humillados por tener que pagar la deuda de Cataluña y de sufrir el deterioro de los servicios sociales de su Comunidad.
Se trata, en fin, de la maniobra política más sórdida protagonizada por Pedro Sánchez. Pues concedería a Cataluña buena parte de la independencia política, no sólo la fiscal. Pero también puede ser el principio del fin de su Presidencia. Pues, como decíamos, es probable que se quede en minoría en el Congreso de los Diputados y no podrá aprobar los Presupuestos Generales durante el resto de la legislatura.