Opinión

Buñuel fue el primero

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 03 de agosto de 2024

Sí, Luis Buñuel fue el primero con su película “Viridiana”, una coproducción hispano mexicana de 1961, con una de las escenas más emblemáticas del filme, donde unos vagabundos aprovechan la ausencia de los dueños de la casa y organizan una gran comilona en la que comen y beben las provisiones de los señores con “El Mesias” de Händel como banda sonora, mientras se hacen una fotografía para la que posan como Jesús y los doce apóstoles en “La última cena”, reproduciendo el cuadro de Leonardo da Vinci que se encuentra en un convento dominico de Milán.

La Santa Sede, a través de su órgano oficial, ”L’Osservatore Romano”, publicó un artículo muy duro en el que consideraba a la película blasfema y anticristiana , lo que provocó que la cinta fuera prohibida en Italia y en España.

Traigo a colación este hecho, tras los últimos acontecimientos ocurridos en la Olimpiada de París con la burla hecha a la Santa Cena, por parte de los organizadores de la ceremonia inaugural de los Juegos y que, supongo, han provocado la sonrisa cómplice de todos aquellos que desean vivir al margen de esta sociedad, pero que en realidad quieren destruirla, porque los principios que la mantienen resultan “incomprensibles” para esos individuos que se refugian, eso sí, en la democracia porque les conviene para sus espurios fines.

La Iglesia de nuestro país, a través de varios prelados, ha criticado duramente esta “representación” a la que han calificado de “burla” y “provocación” hacia los cristianos: “Pensamos en todos los cristianos de todos los continentes y que se han visto heridos por el exceso de determinadas escenas. Esperamos que comprendan que la celebración olímpica va mucho más allá de los prejuicios ideológicos de algunos artistas”, mientras que algunas organizaciones, como la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) ha manifestado “la necesidad de denunciar una supuesta laicidad que primero restringe lo religioso a la esfera privada, después crea un ámbito público hostil al hecho religioso, haciendo escarnio de la fe, y termina en un confesionalismo que, a pesar de las proclamas de neutralidad, acaba componiendo determinadas opciones ideológicas como las únicas que pueden manifestarse en público. El acto de inauguración de los JJ.OO es una muestra más de lo que cabría esperar en España”.

La verdad es que el espectáculo de París no ha dejado a nadie indiferente y que las disculpas han llegado de todas las partes del mundo, incluso de otras creencias religiosas. Lo que más me ha impactado es como gran parte de nuestra sociedad “ha pasado” y sobre todo no he visto a organizaciones ligadas con la juventud criticar el hecho, unas veces por ese “pasotismo” reinante y otras porque lo religioso no interesa nada.

Pero conviene no olvidar que esto no es nuevo y que habrá otras ocasiones, en las que la burla y el escarnio hacia la religión volverán cuando a los que manejan los hilos de este gran teatro les convenga. Como cuando lo hizo Buñuel, Don Luís. Si no al tiempo.