Opinión

Federalismo y pactos equitativos

TRIBUNA

Jesús Lizcano | Sábado 03 de agosto de 2024

En los últimos días hemos recibido algunas consultas y peticiones de opinión sobre el concepto de federalismo y sus actuales características, sobre sus ventajas e inconvenientes, y por ende sobre su viabilidad y perspectivas de progreso en nuestro país y fuera de él. Ya en los años ochenta escribimos en prensa nuestros primeros artículos sobre el federalismo, como miembros en aquella época de la Juventud Europea Federalista, y de la Asociación para la Integración Europea, y desde entonces hemos tratado de difundir proactivamente los principios básicos del federalismo tanto a nivel nacional, como especialmente en el ámbito europeo. Siempre hemos tratado de ser objetivos y por supuesto apartidistas a la hora de analizar el federalismo, intentando mostrar sus pros y sus contras, así como sus principales retos de cara a que pueda llegar a ser una herramienta o estructura política que permita favorecer y cohesionar, dentro de la diversidad, a los ciudadanos de un país o de una región supranacional.

No es nuestra intención en un texto breve como éste, el desarrollar detalladamente los principios, reglas y características legales del federalismo. En todo caso vamos a destacar, eso sí, algunas cuestiones fundamentales al respecto. En primer lugar, el federalismo tiene entre sus principios básicos el acuerdo participativo de las partes federadas, sean éstas regiones de un Estado o sean países de un área supranacional. A la hora de progresar hacia un federalismo efectivo resulta fundamental, por tanto, que se promuevan ya de partida unos pactos federales que desde el consenso o acuerdo entre las partes, establezcan unas reglas claras sobre la distribución de competencias, de los recursos económicos, de la resolución de conflictos, y en su caso de la modificación de las leyes fundamentales o de la propia Constitución.

No cabe, por tanto, un federalismo sesgado, asimétrico o discriminatorio, dado que con el federalismo y con una organización federal se busca precisamente resolver las desigualdades de recursos y de oportunidades, la fragmentación e incluso la competencia desleal entre regiones o estados.

Es muy importante en el federalismo, por otra parte, el establecimiento de sistemas de coordinación de las políticas sociales, económicas y fiscales, y sobre la forma de distribuir y redistribuir los recursos financieros entre los diferentes niveles de gobierno y demarcaciones territoriales. Uno de los mayores desafíos del federalismo es precisamente el establecer sistemas que equilibren las desigualdades regionales de cara a garantizar una distribución racional y equitativa de los recursos. También es importante que se establezcan medidas para evitar o al menos equilibrar las tensiones entre las fuerzas centrípetas, esto es, que buscan fortalecer la unidad del Estado, y las fuerzas centrífugas, que buscan aumentar la autonomía de las entidades federadas.

Otra tarea fundamental del federalismo es el respeto y la protección de las diversidades culturales, lingüísticas y étnicas, asegurando que en cada región o colectivo se puedan preservar sus propias tradiciones e identidades.

El federalismo, en resumen, es una filosofía o sistema político que resulta en principio complejo, que tiene en la práctica un buen número de variantes y modalidades en diferentes países, y que tiene en todo caso un importante potencial para el progreso social, siempre que se base en principios de pactos o acuerdos entre las partes, en la eficiencia y eficacia de sus reglas y postulados socioeconómicos, en el respeto y protección de la diversidad, y en un sistema o estructura estable que propicie de una forma transparente las decisiones compartidas. Cualquier iniciativa o experimento que no cumpliese los anteriores objetivos o principios básicos se apartaría de los estándares mínimamente exigibles de equidad y democracia.