Opinión

Festival de Cine de Sax: un mago llamado Miguel Herrero Herrero

ESCRITO AL RASO

David Felipe Arranz | Lunes 05 de agosto de 2024

En estos días que corren nos acordamos de aquella primera vez en el cine, cuando pasábamos allí después algunos sábados por la tarde e incluso por la mañana, en que era mejor ir al viejo –o nuevo– anfiteatro que cualquier otra cosa, en pleno arrebato imaginativo. Veíamos en el vallisoletano Teatro Zorrilla reestrenos de La bella durmiente, Fantasía, El libro de la selva… Fue la obsesión de nuestra infancia, pero quién iba a decirle a uno que las ilusiones iban a venir seguidas con la juventud invencible, con nuestra fe en la ficción…

El documentalista, ilusionista, psicólogo, escritor, editor, historiador del cine y unas cuántas cosas más, Miguel Herrero Herrero, nos ha invitado el din de semana a Sax, donde dirige y coordina el estupendo Festival de Cine de la localidad, y que con ocasión de la decimoctava rindió homenaje al cineasta, escritor y prehistoriador francés Marc Azemá quien, con más de una treintena de documentales –Cuando el homo sapiens hacía cine (2015)– y obras multimedia de prehistoria y arqueología en su haber, ha logrado convertirse en una figura destacada de la prehistoria del cine. Con Azemá nos acordamos de pronto una vieja pared en una casa desportillada de un pueblo castellano, en la que proyectábamos aquel Cinexin, “el cine sin fin”. Y el investigador galo ha demostrado que el hombre de las cavernas ya proyectaba sombras y relieves, animando con antorchas las criaturas de las cuevas que habitaba, o fabricaba objetos que muy probablemente eran pequeños juguetes precinematográficos, hace 20.000 años, en pleno paleolítico.

No hay que creer demasiado en la prosa de la vida ni en lo que prescriben los amos del sistema, sino en los sueños que trazan los artilugios para fascinar, como los llamaba nuestro querido y admirado Basilio Martín Patino, que tenía una colección de trescientas linternas mágicas, zootropos y daguerrotipos, y que ahora pueden verse en la Filmoteca Castilla y León, en Salamanca. Miguel Herrero es uno de estos fascinados, con permiso de fascinarse y fascinarnos a todos a la vez, y la garantía de haber llegado a cada uno de sus hallazgos tras una profundísima investigación. Ha publicado libros interesantísimos en su editorial y productora Cinestesia, que cuida y mima con atractivísimas ediciones, como Metacine, Misterium, Divas del cine, Emoción, empatía y cine, Citas sobre cine, Hiperficción, Alucine. Magia, ilusionismo y cine, Nigromancia y arqueología de los medios, Cine japonés o Artilugios para ilusionar. Y como buen coleccionista, en Sax convoca y “colecciona” a sus amigos, el más verdadero principio de evidencia de una personalidad: el documentalista y montador Eloi Tomàs, con quien compartimos devociones por el cine ochentero; el ensayista e historiador Carlos Escolano García; el historiador y cronista de Sax Vicente Vázquez Hernández, que hizo las veces de guía por la prehistoria e historia de la localidad, la profesora e investigadora de las místicas olvidadas del Siglo de oro Maria Ángeles Herrero Herrero, el director e investigador Paco Soto, o la ilustradora Rosa Medina y la actriz Almar G. Sato, a la que invitamos a saludar en japonés al respetable, etc.

El certamen colabora con los Premios Goya preseleccionando aquellos cortometrajes de una calidad destacable, como ha sido el caso de “La ley del más fuerte” de Raúl Monge, un trabajo atrevido, explosivo y tarantiniano que invita a pensar en la violencia urbana y en cómo a veces podemos asistir a lo insólito en mitad de la jungla de asfalto de la Gran Vía madrileña, por ejemplo. También Herrero ayuda a que el festival les sirva a algunos para desarrollar sus largometrajes, tal es el caso de Esto está frío, de Iván Fernández de Córdoba, un proyecto documental que indaga en las historias de vida de los repartidores de comida a domicilio, cuya existencia precaria ya llevó a escena Íñigo Guardamino en Amarte es un trabajo sucio (pero alguien tiene que hacerlo), y que protagonizó, entre otros, un soberbio José Emilio Vera.

Pocas dudas tenemos de que lo que hace Miguel Herrero en Sax, una osadía suprema con apoyo financiero del Ayuntamiento, de la Diputación de Alicante y de la Generalitat Valenciana, es pura magia. El recuerdo de aquellas sesiones de cine de la infancia nos trajo esa evocación sagrada estos días, igual que cuando el hombre primitivo proyectaba las sombras del bisonte sobre los techos de su gruta y, sí, lo veía moverse porque había cobrado vida. Igual que sucede en las tierras de Villena y Sax con tantos protagonistas nacionales e internacionales, donde el mago e ilusionista Miguel Herrero Herrero proyecta cada verano fecundo un puñado de descubrimientos cinematográficos en el lienzo de la historia.