Si este verano te puedes escapar a la capital de Bélgica, Bruselas, y quieres disfrutar de una experiencia gastronómica única, te recomendaría visitar el restaurante Villa Lorraine, como me sugirieron a mí. Inaugurado en 1953 por Léon Eeckman, Villa Lorraine se encuentra en la comuna de Uccle, un área conocida por su ambiente tranquilo y sus extensas zonas verdes.
El restaurante está situado junto al Bosque de la Cambre, un parque de 124 hectáreas que alberga un lago artificial, un hipódromo y rutas para paseos a caballo. Es el lugar ideal para visitar después de una comida, ofreciendo un entorno perfecto para pasear, relajarse y desconectar del ajetreo de la ciudad.
Actualmente, bajo la dirección del chef Yves Mattagne desde 2010, Villa Lorraine ha sabido modernizarse y reinventarse. En 2014, bajo el mando de Mattagne, el restaurante logró recuperar una estrella. Más tarde, entre 2020 y 2021, el restaurante cerró para llevar a cabo importantes renovaciones, y reabrió con más fuerza que nunca, recuperando su segunda estrella en 2022 (la última vez que había tenido dos estrellas fue en 1997).
El restaurante ofrece menús "Inspiración" que constan de 5 o 7 platos, con precios de 225€ y 265€ respectivamente. Estos menús pueden acompañarse con una amplia selección de vinos de todo el mundo, por un costo adicional de 95€ o 120€, según el número de platos del menú . La carta de vinos es impresionante, con más de 60 páginas que los sommeliers deben conocer a fondo. Además, Villa Lorraine cuenta con un lounge que ofrece un ambiente y un menú diferente, ideal para disfrutar de una comida más relajada y desenfadada, como dicen los franceses, "décontracté".
Aunque no soy experta en gastronomía, como comensal de Villa Lorraine puedo afirmar que, a pesar de su larga historia, este restaurante ha sabido aplicar toques modernos tanto en las técnicas culinarias como en la mezcla de sabores. Cada plato demuestra una armonía perfecta entre los ingredientes seleccionados, permitiendo distinguir cada sabor incluso cuando están combinados. No puedo más que desearles lo mejor, sabiendo que están en el camino correcto para seguir siendo uno de los mejores restaurantes de Bruselas.