Jordan Díaz, entrenado por Iván Pedroso, hizo su debut olímpico en un estadio abarrotado que vibró con cada prueba disputada sobre la pista o el foso.
El saltador de origen cubano llegó a París avalado por su exitoso debut internacional con España en los Europeos de Roma, en los que logró el oro con una marca de 18,18 metros, el tercer salto más largo de la historia.
La primera ronda la superó sin problemas. Saltó 17,24 metros, superó los 17,10 que se pedían como corte y se puso el chándal para descansar y pensar en la final.
Por delante de él solo un atleta en la fase de clasificación, el portugués de origen cubano Pedro Pichardo, con el que mantiene una gran rivalidad y que alcanzó los 17,44 metros.
La final se disputará el viernes 9 de agosto a partir de las 20:10 horas peninsular española.