Editorial

El vodevil de Puigdemont termina con otra cobarde huida para eludir la cárcel

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 09 de agosto de 2024
Puigdemont amenazó con reventar la sesión de investidura de Salvador Illa con un “heroico” plan que se basaba en reaparecer en Barcelona y llegar a las puertas del Parlamento catalán para ser detenido. Y, así, cual víctima del “Estado opresor”, provocar la suspensión del debate. Todo mentira. Una burla más del golpista fugado para convertirse, eso sí lo ha conseguido, en el protagonista del día. Ha aparecido fugazmente para pronunciar un mitin en el Arco del Triunfo. Instantes después ha desaparecido. Nadie sabe su paradero actual. Pero todo apunta a que ha vuelto a huir cobardemente ante el riesgo de terminar en la cárcel. Ha entrado en pánico.

Es evidente, sin embargo, que Puigdemont ha vuelto a fugarse por la pasividad de Marlaska, que permitió que la policía autonómica, trufada de separatistas, se ocupara de detener al prófugo golpista. Y no hay que descartar, que Pedro Sánchez instara al ministro del Interior a que facilitara la huida del golpista para evitar problemas. Porque, así, Salvador Illa saldría investido presidente de la Generalidad sin más incidentes.

Pero la nueva fuga del prófugo ha permitido que se celebrara la sesión de investidura. Y ha vuelto a quedar en ridículo con un simulacro de vodevil que no ha impedido que Salvador Illa fuera investido. Aunque su fiel escudero Turull, presidente del Parlament, lo ha intentado aludiendo que la mera orden de detención del Tribunal Supremo era suficiente para la suspensión de la sesión. Pero ni por esas.

Puigdemont se ha comportado como siempre. Huyendo como un cobarde y dejando en la estacada a sus compañeros de partido y a los miles de seguidores que se habían concentrado en el centro de Barcelona para ovacionarle y acompañarle en su paseo hasta las puertas del Parlamento catalán.

Ha sido el canto del cisne de un personaje atrabiliario, de un político mediocre, de un manipulador que sólo el fanatismo secesionista puede explicar que llegara a presidir la Generalidad. Pero, ahora sí, su carrera hacia ningún sitio ha terminado. Quizás vuelva a Waterloo para seguir viviendo de la caridad de los independentistas.

Pero ha perdido por mucho que se pavonee de su esperpéntica tocata y fuga. Porque, Pedro Sánchez permanecerá en el poder, Salvador Illa presidirá la Generalidad y el golpista fugado pasará a la historia como un cobarde que huye de la Justicia para no dar con sus huesos en la cárcel.