El fiscal suizo Yves Bertossa, hombre de izquierda radical, investigó 32 años de actividad del Rey Juan Carlos I sin que mediara la inviolabilidad. No encontró siquiera un indicio de delito y archivó el asunto. La fiscal española de extrema izquierda Dolores Delgado investigó a Don Juan Carlos entre los años 2014 y 2022, en los que no existía inviolabilidad. Tampoco encontró el menor indicio de delito y no le quedó otro remedio que archivar el asunto. Historiadores rigurosos coinciden en subrayar que Don Juan Carlos ha encarnado uno de los cuatro grandes reinados de la Historia de España junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III. Tras desarticular la dictadura de Franco y establecer la democracia pluralista plena en España, rindió durante 40 años servicios excepcionales al pueblo español. El Monarca de 86 años se ha recluido discretamente en un país de Oriente Medio.
Mientras tanto, el presidente del Gobierno se ha instalado en el palacio de la Mareta para pasar las vacaciones. El Rey Hussein I de Jordania construyó este suntuoso palacio y se lo regaló a su gran amigo Juan Carlos I. El Monarca español lo regaló, a su vez, al Patrimonio Nacional. Pudo quedárselo como propiedad privada, pudo venderlo, pero como ha hecho con los regalos de envergadura que ha recibido, entre ellos automóviles de un millón de euros, Don Juan Carlos regaló la Mareta al Patrimonio Nacional. Durante algunos años relevantes personalidades internacionales, de visita en España se instalaron en el palacio, desde Mijaíl Gorbachov a Víctor Havel, desde Helmut Kohl al presidente de Kazajistán.
Ahora se ha convertido en residencia veraniega de Pedro Sánchez, que disfruta a manos llenas del regalo de Juan Carlos I. El palacio dispone de helipuerto, disfruta de un jardín de 30.000 metros cuadrados, con dos piscinas de verano, un lago, pista de tenis, instalaciones deportivas y una decena de bungalós, cada uno con dos habitaciones, salón, terraza y dos baños, todo ello en torno al edificio principal, con varios miles de metros cuadrados construidos, grandes salones, cine privado y todas las suntuosidades propias de un edificio de este calibre.
Al Rey padre, Juan Carlos I, que ha sido siempre todo generosidad, le parece muy bien que el presidente del Gobierno español disfrute del palacio que él recibió del Rey de Jordania y decidió regalar al Patrimonio Nacional.