Pedro Sánchez necesita para mantenerse en su poltrona monclovita tanto los escaños de ERC como de los de Junts y cederá en todo lo que le exijan. Alejandro Fernández ha resumido la situación de forma clarísima: “Pedro Sánchez no lidera el PSOE sino un nuevo Frente Popular, un bloque movido por la confrontación, la tensión y la polarización, incluso contra su propio partido”.
El resultado de los acosos al sanchismo en Madrid repercute en Barcelona y debilitan aún más la posición de Salvador Illa como presidente de la Generalidad. Los secesionistas lanzarán el último órdago exigiendo el referéndum que la Constitución no acepta. Pero Pedro Sánchez lo planteará como un referéndum no vinculante, a pesar de que su resultado puede significar una posición decisiva sobre la evolución política de Cataluña.
Solo hay una solución a la incesante caravana de las concesiones: la convocatoria de elecciones generales. No parece probable que Pedro Sánchez acepte la fórmula y, en consecuencia, habrá que caminar hacia la moción de censura. Alberto Núñez Feijóo no puede seguir jugando a líder de la oposición y a la cómoda política blanda. Debe enfrentarse cara a cara con una situación que compromete la unidad territorial de España y violenta la normalidad constitucional.