Opinión

José Frade, el cine de los setenta

Juan José Alonso Millán | Lunes 17 de noviembre de 2008
Este triunfador nato, dio sus primeros pasos en el teatro. De la cantera de Fernando Collado, el mejor representante de teatro que ha habido y habrá. Patriarca de una dinastía teatral no extinguida aún. Autor de un libro sobre el teatro en nuestra guerra civil, interesantísimo, tenía la mejor oficina de contratación de giras por España. Allí estaba un joven alto y delgado. Trabajador incansable y más listo que el hambre, que no había nacido para ser currito de nadie. Pepe Frade abandonó el despacho de Collado y se convirtió en empresario de compañía. Lo conocí en el teatro Lara de Madrid, con la primera actriz Nuria Torrei. Pepe a pesar de su afición a Tália, esta le venía pequeña. Se asoció con otro empresario teatral. Luis Méndez para hacer películas. Sus primeros filmes estaban basados en obras de teatro. No olvidaban sus comienzos.

Por los años setenta, estaban de moda las comedias tirando a eróticas, que tanto éxito tenían en Europa; Enmanuel, Historia de O, Los decamerones, Malizia…, es decir: el destape. Los españoles teníamos que bajar a Francia para verlas. En cuanto nos dejaron, nos pusimos a imitar al cine italiano. La fórmula estaba cantada; mujeres despampanantes, cómicos geniales, temas vodevilescos y directores con ritmo. Que quede claro, que el “destape” no es invento español. Cuando yo hice en teatro, OH CACUTTA la obra emblemática de desnudos, ésta, era un éxito americano en el mundo entero. Era sin duda, la época. Aquí solo tratábamos de ponernos al día.

Frado listísimo, llamó al director Tito Fernández, contrató a Alfredo Landa y a un servidor para que escribiera una historia al estilo italiano y de ahí salió NO DESEARÁS AL VECINO DEL QUINTO, una co-producción con Italia con Jean Soreal, Ira de Fructamber Amnabella Incontera e Isabel Graces. El éxito en los dos países fue apoteósico. Aquí se batieron récord de asistencia a los locales. Cosa que desencadenó la ira de los listos y Landa, Tito y yo, fuimos perseguidos sin derecho a réplica. Frade fue el responsable del éxito. Se estableció por su cuenta y se convirtió en uno de los productores más importantes del cine español de la década de los sesenta a los noventa. Cuando la industria trabajaba para hacer feliz al público y no pensando en las subvenciones televisivas.

Frade no fallaba. Conocía el gusto del público, fabricando éxitos como rosquillas. Unió su talento al trabajo. Siempre trabajaba. Leía cuanto caía en sus manos. Corregía los guiones y tenía seguridad absoluta en lo que se proponía hacer. No hay que olvidar, que las películas las hace el productor. Él, es el único responsable, algo que casi siempre olvidan las críticas. Los demás, estamos al servicio del que manda o sea, el que pone el dinero y nos paga. La pasta que Frade ganó en el cine, la invirtió en el cine; locales, distribución co-producciones carísimas y sobre todo en trabajo, trabajo y trabajo.

De mis veinte años de escribir para Fardo, no se me olvida la intuición, para saber en cada momento lo que había que hacer. La elección de los intérpretes y el amor al trabajo bien hecho. No regateaba esfuerzos ante lo que él creía una buena película.

Más tarde, descansando de más de doscientas películas, se pasó al mundo de la televisión. Fabricó series diversas. CANGUROS y una con Lina Morgan, un puñado de guionistas de lujo y los mejores actores. Es dueño de CANAL 7, con éxito notable de audiencia en Madrid. Me cuentan que sigue igual. Sin salir de su despacho ideando historias, todas las horas del día. No descansa. Y sus películas se siguen pasando por las televisiones del país, con el mismo éxito de cuando éramos jovencísimos.

Frade sigue vivo, como su cine y u felicidad consiste invariablemente en trabajar, trabajar y trabajar…

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