Editorial

Montero se aturulla: niega el pacto con ERC y, luego, lo apoya

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 22 de agosto de 2024

María Jesús Montero habla como una metralleta. Se aturulla por querer decir una cosa y la contraria, por intentar explicar lo inexplicable, por mentir. Eso sí. Despliega un desparpajo como si lo que dice fuera incontestable. Pero se estrella por la celeridad de su parloteo al intentar ocultar la realidad.

Aunque le gusta exhibirse y hablar sin cesar, desapareció del escenario político justo después de que ERC y el PSC firmaran el acuerdo para investir a Salvador Illa. Permaneció muda porque días antes de que se cerrase el pacto para la independencia fiscal de Cataluña, la ministra de Hacienda había negado rotundamente “que el PSOE fuera capaz de aprobar tal agravio autonómico” y aseguró sin rubor que su partido no mantenía “negociaciones bilaterales sobre la financiación singular de Cataluña”. Ahora, sin embargo, ha calificado de “muy bueno” el concierto económico catalán, abundando en que “va a ser muy bueno para el resto de los territorios”. Al tiempo, ha negado el acuerdo sobre una “reforma de la financiación”. Esto es, dice una cosa y la contraria. Apoya el acuerdo y, al tiempo, niega su existencia.

Y para enredarse más en sus contradicciones ha asegurado que el pacto fiscal en Cataluña puede servir para "poder explorar otras rutas y caminos que permitan satisfacer la demanda de autogobierno de todos los territorios sin que implique quebrar la solidaridad del conjunto de los servicios públicos". Y se ha quedado tan contenta. Resulta que, según la vicepresidenta, no hay acuerdo de financiación ni va a quebrar la solidaridad entre españoles. Sólo falta que diga que Illa ha sido apoyado por ERC gracias a sus encantos personales y que ni él ni Sánchez se han comprometido a otorgar la independencia fiscal para Cataluña.

Pero, como siempre, ERC, que está al acecho, ha amenazado con romper el pacto en Cataluña, desalojar a Illa de la presencia de la Generalidad y, de paso, abandonar al Gobierno a su suerte en el Congreso de los Diputados. Pero no será así. En cuanto Sánchez vuelva de su gira por África, reconducirá la situación para amarrar el poder en Cataluña y en Madrid. Y María Jesús Montero tendrá que callarse por un tiempo para no liarla parda de nuevo.

Probablemente, la explicación es más sencilla. Hace apenas un mes, Montero negó la independencia fiscal de Cataluña por desconocer el contenido del pacto con ERC. Ahora, como ministra de Hacienda, ha intentado justificarlo. Y, al final, ha sido peor el remedio que la enfermedad.