Editorial

La larga y tortuosa carrera de Kamala Harris hacia la Casa Blanca

EDITORIAL

E.I. | Viernes 23 de agosto de 2024

Kamala Harris ya es la candidata oficial del partido demócrata a las elecciones de noviembre. Aclamada por unanimidad y en medio de la euforia de su partido, comienza ahora la larga y tortuosa carrera a la presidencia de Estados Unidos frente al populista Donald Trump. En todas las encuestas figura por delante del candidato republicano, pero la batalla no está ganada. Porque tendrá que enfrentarse a una sucia campaña electoral sembrada de trampas por el ex presidente americano, repleta de bulos en las redes del gran protagonista de la polarización del país, condenado, entre otras cosas, por acoso sexual y por defraudar a Hacienda y acusado de jalear a sus seguidores en el asalto al Capitolio.

Kamala Harris es inteligente, tiene carisma y experiencia política y, aunque en la sombra, ha supuesto el mejor apoyo político de Biden durante su mandato. Y, en caso de salir victoriosa, se convertiría en la primera mujer, además negra, en ocupar la Casa Blanca. Supondría un hito histórico.

La retirada de Biden y la nominación de Harris era la última baza para evitar la vuelta del líder republicano a la Presidencia norteamericana. La última baza para impedir que Trump gobierne de nuevo Estados Unidos con las consabidas consecuencias como degradar los derechos humanos en su país, abandonar la colaboración política, económica y de seguridad con Europa y pactar en colaboración con Putin una suerte de tratado de paz, que supondría la victoria de Rusia sobre. Ucrania. Pero la nueva candidata será un serio obstáculo para la victoria del líder republicano. Se trata de una buena noticia para el partido demócrata y, quizás también para Estados Unidos y el resto del mundo. Sólo falta que en noviembre se alce con la victoria y llegue a la Casa Blanca. Porque la presidencia de Kamala Harris supondría la derrota de Donald Trump y su retirada definitiva de la política.