El diario El País adelanta en una información objetiva que el Gobierno, ante la situación indecisa de ERC y de Junts, estudia ya la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado. Se trata de la principal ley del año. Pedro Sánchez ya dijo que, si no se aprobaba en el Congreso, habría que convocar elecciones generales, pero, sin duda, está dispuesto a cambiar de opinión.
El que fue presidente del Gobierno progresista, José Canalejas, asesinado en 1912 por Manuel Pardiñas, de la izquierda radical, afirmó que no se podía hacer seriamente política sin los Presupuestos Generales del Estado. Pedro Sánchez y su admirada María Jesús Montero pensaban los mismo. Pero ERC ha amenazado públicamente: “No habrá PGE si la vicepresidenta no rectifica su afirmación sobre el acuerdo de los republicanos con los socialistas para encumbrar a Salvador Illa”. Así es que se trabaja ya en Moncloa en la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado.
Y no. La salud pública exige contar con los PGE. Si no se aprueban, solo queda una solución democrática: convocar elecciones generales. Como las urnas en el próximo otoño no se muestran favorables a Pedro Sánchez, tal vez el presidente obligue a María Jesús Montero a humillarse y rectificar. Quizá madure también una prolongación absurda de los Presupuestos. En lo que no piensa, está claro, es en la convocatoria de elecciones generales. Alberto Núñez Feijóo debe salir de su letargo veraniego y exigir, si se rechazan en el Congreso de los Diputados los PGE, la convocatoria inmediata de elecciones generales. Pedro Sánchez tiene muy difícil sortear esa convocatoria. De hacerlo, se expone a que el PP se ponga de acuerdo con ERC en el nombre de un juez independiente o de un sindicalista de prestigio como Nicolás Redondo Terreros para la presidencia, provocando una moción de censura con un Gobierno de un solo punto programático: convocatoria de elecciones generales.
A Pedro Sánchez le espera una frenética actividad cuando regrese al palacio de la Moncloa y se siente en la poltrona presidencial. Está acosado por varios costados y ya veremos qué hará, si bien ha demostrado extraordinaria habilidad para conceder lo que sea necesario y permanecer en el poder.