Mantengo una alta estima personal por José Luis Ábalos. En su etapa de ministro atendió con eficacia y sencillez las cuestiones que desde la Sociedad Cervantina, que presido, le planteé. Era el brazo derecho de Pedro Sánchez, el número 2 del PSOE y demostró siempre capacidad y eficacia.
No voy a entrar en las cuestiones de las que se le acusa hasta que se pronuncie el juez. Estoy y he estado siempre contra el periodismo de la insidia. No se puede ignorar, sin embargo, que José Luis Ábalos ha incendiado la actualidad, en plena dispersión agosteña, al reaccionar ante la maniobra subterránea emprendida contra él por el ministro Óscar Puente.
Ábalos, que abandonó en el Congreso de los Diputados la bancada socialista para refugiarse en el grupo mixto, ha reaccionado como una pantera de Java ante la jugarreta de su sucesor y ha declarado en el prestigioso espacio de Telecinco que dirige Risto Mejide: “¿Por qué no se auditan las mascarillas que Puente compró al amigo que lo invitó a un yate?”.
En declaraciones a Javier Chicote en el diario ABC, ha añadido: “Yo creo que en el Gobierno ya no hay nadie al frente de nada, ves la estrategia y es todo reactivo y muy feo en todos los sentidos”. Esta frase supone un golpe directo a Pedro Sánchez como aviso de que puede noquearle en cualquier momento.
Y para terminar la denuncia contundente: “El informe del ministerio tiene un objetivo político: ir a por mí”. No se puede hablar con más claridad. José Luis Ábajos está bajo el puente, decidido a defenderse y dispuesto a volar ese puente que le agobia. En muchos sectores de la vida política se ha creado gran expectación porque no se trata de una trifulca más. José Luis Ábalos lo sabe todo y ha sido un peso pesado del PSOE sanchista. El navajeo se ha encendido ya con renovados brillos. Veremos si Moncloa, si la bien probada habilidad de Pedro Sánchez, es capaz de embridar los aceros o si al presidente se le abre un nuevo frente destructor.