Diversos medios de comunicación subrayan la inquietud de algunos dirigentes del PSOE que temen ser purgados por Pedro Sánchez, entre ellos Javier Lambán, Concha Andreu, Francina Armengol y Ángel Víctor Torres. El criterio generalizado en Ferraz es que el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE está abrumado por los acosos de sus aliados parlamentarios y le preocupa que el Partido Socialista no responda unido a su César incombustible.
La convocatoria del Congreso del partido para el próximo mes de noviembre ha levantado las orejas a muchos. No se descarta incluso que Pedro Sánchez, acorralado en el Congreso de los Diputados, decida convocar elecciones generales para evitar que le derrote una moción de censura al estilo de la que él planteó a Mariano Rajoy.
Parece claro que Pedro Sánchez está dispuesto a exigir a los dirigentes del PSOE unidad cerrada en torno a su persona. Sabe que los líderes históricos, Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Corcuera, Joaquín Almunia, Joaquín Leguina… están abiertamente en su contra. Y pretende que los dirigentes con mando en plaza le respalden sin fisuras.
Por otra parte, y con el fin de eludir debates parlamentarios y controversias audiovisuales incómodas, Pedro Sánchez ha preparado una serie de viajes internacionales que empiezan con su visita a Pekín y Shanghái. El avión presidencial quedará repleto de viajeros, según aseguran, con un séquito por encima de las 50 personas, 15 escoltas, 5 sanitarios y al menos 12 asesores de comunicación.
Al líder socialista no le preocupa el gasto público porque lo soluciona con la subida de impuestos y con el alarmante endeudamiento que supera el billón seiscientos mil millones de euros. El clima en Ferraz y en los estrechos círculos socialistas se enturbia día a día porque las distintas autonomías no tragan con el trato de favor a Cataluña… Pedro Sánchez ha demostrado extraordinaria habilidad para superar los obstáculos internos y externos. Y en eso está, a la espera que se despejen los horizontes emborrascados.