Gran acierto de Joaquín Manso en la portada de El Mundo, hoy. El director publica diez fotografías de sanchistas que subrayan la colonización de las Instituciones por parte del César de alpargatas.
Dolores Delgado, de ministra a fiscal general del Estado; Álvaro García Ortiz, de número 2 de Delgado a fiscal general del Estado; Carmen Calvo, mujer, por cierto, de reconocido prestigio y alta calificación, de ministra a presidenta del Consejo de Estado; Juan Carlos Campo, de ministro a magistrado del Tribunal Constitucional; José Félix Tezanos, de la dirección del PSOE a presidente del CIS; Fernando Galindo, de alto cargo del Gobierno a letrado mayor de las Cortes Elena Manzanera, de alto cargo de la Junta Socialista a presidenta del INE.
Y la guinda: José Luis Escrivá, de ministro a Gobernador del Banco de España. Revuelo en el mundo económico y empresarial. Al nuevo gobernador, si se confirma el atropello, le corresponderá entre otras cuestiones, controlar el gasto que ha hecho en el ministerio que acaba de abandonar. Algo insólito.
El gobernador del Banco de España es cargo del más alto relieve por su significación en la vida económica de la nación. A él corresponde controlar, y en su caso intervenir los bancos españoles, lo que significa dotar a Pedro Sánchez de una alta capacidad de presión sobre las entidades bancarias. Las críticas de los más diversos sectores empresariales y políticos se han disparado, ante el nuevo acto colonizador. Con escasos resultados. A Pedro Sánchez le entran por un oído y le salen por el otro sin arañar su privilegiado cerebro. Lenin escribió en La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo, que la clave para dominar la vida de la nación era el control de sus instituciones, de forma especial las militares y las económicas. La maniobra sanchista sobre el Banco de España pone de rodillas a las principales entidades económicas. Con la colonización de las instituciones, Pedro Sánchez pretende mantener genuflexo al país ante los atropellos, varios de ellos anticonstitucionales, que está cometiendo. ¿Hasta dónde va a llegar la degradación de la vida política nacional? ¿Hasta dónde abusará el sanchismo de la paciencia de los españoles?