Opinión

Mariposas de cristal

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 07 de septiembre de 2024

Tengo que confesar que me ha golpeado duramente la triste noticia que nos ha llegado de Vita, un pueblo de Ávila, donde su alcalde, Antonio Martín Hernández, interpretó durante las pasadas fiestas una canción con una letra, a mí parecer hace apología de la pederastia y violación. Letra que con reparo y si me lo permiten voy a reproducir:

“Me encontré una niña sola en el bosque, la cogí la manita, la llevé a mi casita, la metí en mi camita, la subí la faldita, le bajé la braguita y le eché el primer caliqueño”.

Es para llorar y las reacciones han sido duras, pero el alcalde ha dicho que “no quiso ofender a nadie y que se trata de una canción tradicional que no se volverá a cantar”. El alcalde ha asumido sus responsabilidades, según parece, y el PP ha obligado al edil a abandonar el grupo municipal, pero al no estar afiliado al partido parece que puede seguir al frente del municipio.

Toda esta historia me parece terrible y más ahora cuando tenemos noticias constantes de violaciones y de asesinatos de mujeres y cuando nos llegan “golpes de manadas”. Por eso titulo este artículo con el de un libro “Mariposas de Cristal”, cuya autora, Natalia Ortega, nos acerca a la realidad de los abusos sexuales infantiles. La infancia, de las tres protagonistas, fue robada por el depredador que las silenció. A través de sus historias nos adentramos en ver las secuelas que deja el abuso en su mente, en su cuerpo, en la culpa, en su capacidad de disfrutar de la vida, en su capacidad de enamorarse y en la relación con sus padres que no pudieron detectar cómo la niñez de sus hijas era arrebatada.

Es un libro duro pero muy necesario y que tendrían que leer más de uno, de todas las instituciones de este país, que se las da de progresista o de aquellas otras que montan foros paras luchar contra los abusos sexuales, mas de cara a la galería que por obligada indicación de su líder máximo como, por ejemplo, el Papa.

Me ha sorprendido, lo confieso, la reacción del Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luís Argüello, que aunque ha tildado de reprobable el cántico del alcalde de Vita, ha pedido, “ponerlo en su contexto de fiesta popular a altas horas de la madrugada y después de haber bebido”.

Espero y deseo que las declaraciones del arzobispo de Valladolid, al que admiro y respeto, hayan sido hechas en un momento poco reflexivo y con cierta prisa ante otros asuntos, pero quisiera recordar que con estos temas hay que tener mucho cuidado, por el mal posterior que puede hacerse a las víctimas que sufren la violencia de aquellos, que aunque lo hagan bajo los efectos de alcohol, no merecen llamarse hombres.

Todos y todas los afectados por la pederastia son como esas mariposas de cristal, frágiles y expuestas a la cacería humana o de animales que no ven otra cosa que el atractivo de las mismas.

Alcalde de Vita no merece mi respeto y sí mi desprecio y espero que sepa reflexionar por lo que ha hecho y le invito a que piensa en esas niñas, en esas posibles víctimas, de sus execrables cánticos, por muchas fiestas y alegrías del buen vino abulense.