Contemplé íntegro el debate entre el expresidente Donald Trump y la vicepresidenta Kamala Harris. Los republicanos dan a Trump la victoria; los demócratas se la otorgan a Harris. A mi manera de ver, se produjo un empate, lo que, de hecho, supone una gran victoria para la vicepresidenta, que acudía al encuentro como víctima propiciatoria. La televisión hizo el milagro, a pesar de la desigualdad de horarios, de que el debate se contemplara, sobre todo por periodistas y políticos, en todo el mundo.
Tras la debacle demócrata de Joe Biden, el partido se ha enderezado. Lo tenía todo perdido y ahora las espadas están en alto, con la victoria a su alcance. Donald Trump es, al menos a ráfagas, un energúmeno. Tiene muchos partidarios, pero también múltiples detractores. Su gran baza política es la inmigración. Asegura que millones de inmigrantes han cruzado la frontera. Y que, entre ellos, se han filtrado delincuentes, ladrones y asesinos. Su argumentación ha calado en el pueblo estadounidense y le asegura una votación copiosa. Sin embargo, las encuestas vaticinan igualdad, razón por la cual serán los indecisos los que desequilibren el resultado.
Estados Unidos continúa siendo la primera potencia del mundo y dos centenares de naciones están pendientes de lo que pueda ocurrir. No estamos ciertamente ante la gran nación de los años sesenta del siglo pasado. Joe Biden se desprendió del bastón de mando del imperio al rendirse en Afganistán. Estados Unidos, a diferencia de la antigua Unión Soviética, además del dinero y las armas, ponía a los muertos. Y el presidente de la nación llegó al convencimiento de que armas y dinero, sí; muertos estadounidenses, no. Y eso es lo que ha hecho en Ucrania. También en Israel.
Nos esperan unas semanas de incertidumbre porque el debate solo ha aclarado a medias la situación. Trump ha perdido la ventaja que tenía, pero no está derrotado. El partido demócrata, que se hundió a causa de las debilidades de Biden, se ha recuperado. Y el mundo permanece expectante ante un resultado electoral que a todos nos afecta.