1.- Los votantes son los habitantes de Estados Unidos, sobre todo los dos segmentos determinantes: la clase media alta que disfruta del confort de la american way of life o modo de vida americano (bienestar que viene de la explotación de los demás) y que sabe en el fondo de sus sentimientos que el endurecimiento exterior del Gobierno facilita la transferencia de beneficios a las clases media y media baja que son beneficiarios de las pocas políticas sociales.
2.- El auge del capitalismo estadounidense 1950-2000 dependió de la política económica internacional, pudo superar el corto periodo del comunismo como propaganda externa con efectos internos y siempre ha entendido que el motor de la actividad productiva han sido las guerras reales y artificiales.
3.- La división política interna se da entre demócratas que defienden intereses sociales y laborales y a veces lleguen a decir que representan una corriente social progresista y hasta de izquierda semisocialista y la derecha conservadora de los republicanos que suelen ser más guerreristas en lo exterior y en lo interior agotan sus posibilidades en la promoción de la actividad económica derivada básicamente del control de la inflación, de la reducción de impuestos para estimular la inversión y la administración del gasto.
4.- Detrás de esta quizá superficial percepción interna de Estados Unidos se encuentran los problemas verdaderamente locales que les quitan el sueño a los ciudadanos como votantes: el racismo subyacente y a veces disfrazado de tolerancia, la aceptación del endurecimiento en la aplicación de las leyes por parte de un sistema policíaco también racista y organizado como muro azul de intereses raciales, la aplicación de la ley de manera estricta a las comunidades no anglosajonas, la aceptación inevitable del flujo de extranjeros que cruzan de manera ilegal la frontera y que han llegado realmente con el estímulo de trabajo exhaustivo a cambio de salario en dólares, los temores a un flujo incontrolado de extranjeros que ya está generando células de inseguridad en muchas de las ciudades santuario que defendían los derechos de los visitantes sin papeles y una estructura jurídica que beneficia solo a los que pueden pagar despachos legales caros.
5.- Los relevos presidenciales se ha movido en función de las circunstancias pendulares de preocupaciones o ciclos locales e internacionales. El ejercicio de la política sigue siendo cerrado por la falta de circulación de las élites en función de las reelecciones, y todos entienden que para ser político se debe de tener una falta evidente de escrúpulos; lo saben aún de aquellos políticos y presidentes que salieron con aureolas sociales.
6.- La política se hace con dinero, más dinero y mucho dinero y se sustenta en la complicidad de los medios de comunicación social escritos y electrónicos que representan a su vez los intereses de los accionistas. Todos los que han estudiado el modelo de los lobbies en EEUU tienen en la gran prensa –periódicos, televisoras y programas en específico-- la complicidad para la reproducción de una realidad que interesa a los sectores dominantes de lo que surgió después de la Segunda Guerra Mundial: el complejo militar-industrial al que se le ha unido como red de intereses los sectores dominantes de la banca, la Bolsa de Valores, los despachos de analistas que modulan las pasiones de los ciudadanos, los nuevos bloques de poder surgidos de la sofisticación económica como las empresas de internet y la fuerza económica y social de las empresas dedicadas a la distribución de productos, entre las cuales Amazon es de las más poderosas.
7.- En 2016 el candidato Donald Trump puede explotar la contradicción de su configuración como sujeto político: un empresario multimillonario que armó su fortuna con evasión de impuestos, explotación laboral, especulación y relaciones políticas, pero que llegó a representar la figura del gran rebelde contra el Estado explotador que vivía de los impuestos de los ciudadanos pero que estaba al servicio de los grandes intereses del poder económico y político. El resentimiento social contra el Estado ayudó en las urnas a Trump en aquellas elecciones, pero sobre todo convenció a los 538 votantes de los colegios electorales para darle la mayoría presidencial, sin tener correlación directa con la mayoría del voto individual.
8.- Las elecciones del 2020 reclutaron y reorganizaron al bloque institucional del capitalismo estadounidense, apoyados a veces de manera burda por medios de comunicación que reprodujeron el discurso de un Trump enemigo de la sociedad y del sistema económico. Se pueden realizar los reportes de la gran prensa escrita y electrónica para percibir, como hoy, la elaboración de campañas de desprestigio contra Trump, aprovechando, ciertamente, el estilo atrabancado del empresario que no esconde su perfil como el de los pioneros que llegaron a las 13 colonias para conquistar el territorio que pertenecía a los indios y a los mexicanos.
9.- Todo lo que dicen de Trump es cierto, pero en esta campaña se percibe que la estructura del aparato ideológico de la comunicación al servicio de los intereses del poder económico estadounidense excluye cualquier crítica contra la candidata republicana, así como llegaron a esconder las evidencias que se volvieron inocultables de que el presidente Biden carecía de fortaleza intelectual para otros cuatro años en la presidencia.
10.- Los votantes en Estados Unidos son los estadounidenses, ninguno de los cuales toma en cuenta a la hora de depositar su voto qué estaría pensando la comunidad internacional respecto del poderío americano; el voto se emite a sabiendas de que se elige una estructura de poder que garantiza el american way of life a costa del exacción de vidas, recursos y empobrecimiento de otras naciones.