Opinión

¡Alégrame el día!

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 21 de septiembre de 2024

Y es lo que ha hizo la Legión este viernes cuando fui invitado a los actos conmemorativos del 104 aniversario de su fundación, porque de verdad lo necesitaba tras una semana vergonzosa para nuestro país, que una vez más ha vivido no sabemos si la inutilidad de un gobierno o, quizás, la cuidada orquestación por parte del mismo ante la salida de su nación del ganador de las elecciones venezolanas.

¡Alégrame el día!, decía Harry el sucio, a los atracadores de un negocio y estos nos alegraban el día a los que veíamos la película. Bien, pues algo parecido he sentido este viernes cuando los legionarios de la Brigada de la Legión (BRILEG) han conmemorado el 104 Aniversario de la fundación del cuerpo con una solemne jornada de puertas abiertas que tuvo como acto central la parada militar en la Base Álvarez de Sotomayor, en el municipio almeriense de Viator y la entronización del Cristo de la Buena Muerte, patrón de la Legión, figura inseparable de la espiritualidad legionaria.

Esta triste semana, por lo menos para mí, he pensado algunas veces que la capital de España era Caracas, y que el régimen de Maduro se había establecido en nuestro país. Ahora este pobre periodista, ya mayor pero con muchos años de experiencia que comenzaron con la dictadura de Franco en Radio Nacional de España, donde todas las noches de la enfermedad del dictador tenía que leer en directo el “Parte” de la enfermedad del mismo, y donde por cierto, en una ocasión me salte sin querer el nombre de uno de los médicos, Antonio Castro Fariñas, con la consiguiente sanción de quince días de empleo y sueldo y que gracias al gran maestro Paco Ruíz Elvira se solvento y quedó en nada, solamente que a partir de la jornada siguiente tendía que leer: ”firmado el equipo médico habitual”. ¿Se acuerdan?-

Pues bien,49 años después, cuando creíamos que todo eso había pasado nos enteremos que hace dos o tres años se cerró una planta entera de Radio Nacional de España para que la esposa del Presidente, doña Begoña, grabase un spot o algo parecido de su famosa Fundación. Y yo me pregunto: ¿Dónde están los sindicatos?; ¿dónde los herederos de las CC.OO de Marcel Camacho, o de la UGT de Antonio Sigritz, o de APLI o de USO, o de todos aquellos que nos querían marcar durante años a las redacciones y a los estudios y eran capaces de montar una huelga o de apagar antenas. ¿Dónde están?.

Ahora entiendo, que liberados y paniaguados siguen y siguen queriendo que RNE pase a la historia y que la Casa de la Radio, que en su día inauguró Juan Carlos, cuando era “Príncipe de España”, sea un monumento a la dictadura que hubo entonces y a la que se aproxima, si esto en vez de Madrid se convierte en Caracas.

Por eso, este viernes la Legión me ha alegrado el día y he gritado con ellos ¡Viva España!, porque creo y espero que si vivo en una democracia, nadie me impida hacerlo. O sí.