Los piratas se han convertido en Puntlandia en personajes influyentes en la vida social y política gracias a las enormes ganancias que obtienen de los abultados rescates, de millones de dólares, que pagan las compañías navieras por la liberación de sus barcos y tripulaciones.
El secuestro del "Sirius Star", un superpetrolero saudí, puso de manifiesto un patrón nuevo en la actuación de los piratas, pues es el buque más grande al que han accedido hasta ahora. Lo abordaron muy lejos de su zona habitual de actuación y para llevar a cabo la operación necesitaron un importante número de hombres.
El superpetrolero, de la compañía "Vela International", subsidiaria de la petrolera saudí Aramco, tiene una eslora de 330 metros y un peso muerto de más de 300.000 toneladas, con capacidad para dos millones de barriles de crudo y fue secuestrado a 430 millas (800 kilómetros) al sureste del puerto keniano de Mombasa. Esta lejanía pilló por sorpresa, según confesaron sus responsables, a la fuerza naval multinacional, integrada por barcos de Estados Unidos, Rusia y Reino Unido, que patrullan el Golfo de Adén.
También es muestra de que los piratas somalís han aumentado su radio de acción el hecho de que ocho de ellos se presentan este miércoles ante un tribunal de Mombasa, en el Sureste de Kenia, tras ser capturados la semana pasada por la Armada Británica. Los británicos dieron muerte a dos de los piratas en aguas del Índico, después de que intentaran abordar, sin éxito, un velero yemení y otro danés frente a las costas de Kenia.
Ya van 95 asaltosDesde enero de 2008 se han registrado 95 ataques piratas en la zona y en 39 casos los asaltantes secuestraron el buque, cifras muy superiores a las de los dos años anteriores. Más de 300 marineros están en poder de los piratas, de los que, según las autoridades de Filipinas, unos 130 son de ese país.
En medio de los nuevos ataques de piratas, las autoridades saudíes han confirmado que los dueños del enorme buque petrolero "Sirius Star" comenzaron las negociaciones para un posible pago de rescate para recuperar la embarcación y su preciosa carga de dos millones de barriles de crudo. Los piratas que controlan desde el lunes el barco saudí exigen un rescate en "efectivo" y aseguran que ya "hay negociadores", según una grabación sonora atribuida a uno de los supuestos corsarios y difundida por la televisión qatarí Al Yazira. "Cuando se llegue a un acuerdo sobre el rescate, se pagará en efectivo en el barco y garantizaremos la seguridad de la embarcación que lo traiga", afirmó el supuesto secuestrador, al que se identifica como Farah Abd Yame. Además, en la grabación advierte que contarán el dinero con una máquina capaz de "reconocer el dinero falso".
Mejor suerte ha corrido un buque de la marina de India que ha rechazado un ataque y un petrolero de bandera británica que, escoltado por una fragata alemana, ha logrado zafarse del asalto de los criminales en aguas próximas a la costa somalí. Ante la falta de un dispositivo de seguridad internacional, las embarcaciones privadas suelen enfrentarse a los piratas por su propia cuenta. El buque indio ha dado batalla a los piratas y ésta se ha saldado con la destrucción del barco de los criminales. Sin embargo, los asaltantes han huido del lugar en dos lanchas rápidas que acompañaban a la embarcación que ha acabado destruida.
La patrullera india se encontraba a 285 millas náuticas al suroeste de Salalah cuando avistó a un navío con dos lanchas a remolque "parecido a la nave descrita en boletines piratas como la 'nave nodriza'", informó el Ministerio de Defensa en un comunicado. "El INS Tabar se acercó al barco y ordenó que se detuviera para investigarlo. Tras varias advertencias, la respuesta amenazante del navío fue que volaría el barco de guerra si se aproximaba. (Los marineros indios) divisaron piratas corriendo en la cubierta con metralletas y lanzagranadas", añadía el texto.
Somalia no tiene un Gobierno efectivo desde 1991, cuando el dictador Siad Barre fue derrocado y el país cayó en manos de los "señores de la guerra" de distintos clanes, que se disputan el territorio en una situación de caos. En junio de 2006, los integristas de la Unión de Cortes Islámicas (UCI) consiguieron tomar Mogadiscio, pero fueron expulsados en diciembre de ese mismo año por las tropas que envió Etiopía en respaldo al Gobierno Federal de Transición (GFT). El GFT, liderado por el Presidente Abudalli Yusuf, tampoco ha conseguido controlar el país, como él mismo reconoció el pasado fin de semana en una visita a Nairobi, y gran parte del territorio está ocupado por la milicia integrista islámica de Al Shabab, considerada próxima a Al Qaeda.
La OTAN empieza a reflexionarLa OTAN está "al principio de una reflexión", junto a otras organizaciones internacionales, para buscar soluciones al problema de la seguridad marítima global, según aseguró este miércoles el presidente del Comité Militar aliado, almirante Giampaolo Di Paola. "A nadie se le escapa que el ochenta o noventa por ciento del comercio mundial se hace por mar, incluido el de energía, y con la emergencia del problema de la piratería en Somalia hay una conciencia creciente sobre el problema. Sólo estamos al principio de la reflexión", dijo el jefe del Estado Mayor de la Defensa italiano en rueda de prensa.
El fenómeno de la piratería, que en las últimas horas se ha recrudecido en el océano Índico, fue evocado hoy por el Comité Militar de la OTAN, máximo órgano militar de la Alianza, formado por los jefes de Estado Mayor de la Defensa de los veintiséis países miembros.
A la reunión han acudido representantes militares de la Unión Europea, encargados de la misión naval que previsiblemente se desplegará a mediados del próximo mes de diciembre, cuando acaba la de la OTAN. Su misión será "disuadir, prevenir y reprimir" la piratería en las costas de Somalia.
La operación aliada está dividida en dos partes: una consistente en dar escolta a los barcos del Programa Mundial de Alimentos de la ONU y la otra es una patrulla de disuasión, pero no tiene entre sus atribuciones rescatar navíos ya secuestrados.