Editorial

El despropósito de la reducción de la jornada laboral

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 26 de septiembre de 2024

España es un país de pequeñas y medianas empresas, que forman el grueso del tejido productivo español. Pero el Gobierno parece decidido a ignorar la realidad de la economía del país, con el fin de imponer sus dogmas. La reducción de la jornada laboral es un despropósito que el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz pretende imponer a los empresarios. De nada sirven las protestas de CEOE, Cepyme o ATA, porque el Ejecutivo parece decidido a renunciar al diálogo social que tanto invoca, para volcarse en la más pura imposición.

Lo advierte la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA): una reducción forzosa de la jornada laboral manteniendo los salarios constantes, como propone el Gobierno, supone una subida de los costes salariales unitarios que podría tener efectos adversos sobre la competitividad de las empresas y la evolución del empleo y el PIB.

La reducción forzosa de la jornada laboral perjudicará de manera más grave a las micropymes y los autónomos, especialmente en determinados sectores fundamentales para la economía española como el turismo, la hostelería o el comercio, en los que la relación presencial de los trabajadores con los clientes es imprescindible.

La productividad es la gran asignatura pendiente de la economía española, como no se han cansado de subrayar todos los organismos internacionales a lo largo de los últimos años. España no es una isla, compite en un marco europeo y global. Encarecer los costes laborales a la fuerza a través de la reducción de la jornada laboral supone avanzar en la dirección opuesta, un mazazo a la ya de por sí pobre productividad española.

Frente a la imposición, el marco de relaciones laborales necesita ahondar en una mayor flexibilidad. No se trata de “trabajar más horas”, como a veces parece expresar la inveterada tradición española, sino de trabajarlas mejor. Para ello es necesario dar a las empresas instrumentos que permitan una jornada más flexible. La oposición ha puesto sobre la mesa una iniciativa, el “banco de horas”, que permitiría al trabajador acumular horas cuando tiene mayor carga de trabajo y utilizarlas para conciliar otro día cuando apenas hay tareas que hacer. Se trata de un buen punto de partida para adaptar el marco laboral a los desafíos del siglo XXI.