Un virus raro, conocido por el nombre de Powassan, es la nueva alerta del Gobierno canadiense, ya que se transmite por la picadura de las garrapatas. En personas diagnosticadas de encefalitis puede ser muy grave. Desde hace meses, aumentan las infecciones por este virus, que se transmite a los pocos minutos de la adhesión de la garrapata. Los síntomas aparecen entre una y cinco semanas después. Europa también registra casos, así como Rusia y Asia.
Lleva el nombre de la ciudad canadiense de Powassan, en Ontario, a unas tres horas por carretera al norte de Toronto, donde se identificó en un niño que falleció por su causa, en 1958.
La alerta del Gobierno canadiense se basa ahora en un solo caso documentado de un niño, que se detalla en un estudio difundido por Canadian Medical Association Journal, pero sirve también para las autoridades sanitarias europeas, ya que este virus es similar al que causa la encefalitis transmitida por garrapatas en Europa.
La infección por el virus Powassan suele causar síntomas leves o ser asintomática. Sin embargo, también puede causar encefalitis grave con cefalea, vómitos, convulsiones, pérdida de coordinación, problemas del habla o coma. Aproximadamente el 10% de las personas con encefalitis grave fallecen, según el Manual MSD.
En este estudio se analiza el caso de un niño de nueve años ingresado en el hospital después de una visita a un departamento de emergencias por fiebre, rigidez de cuello y dolor de cabeza, que se desarrollaron una semana después de un viaje de campamento en el norte de Ontario.
Los clínicos realizaron pruebas exhaustivas para detectar una variedad de enfermedades, entre ellas el virus de Epstein-Barr, la enfermedad de Lyme y la meningitis bacteriana.
También enviaron muestras serológicas para que las analizaran en el laboratorio de Salud Pública de Ontario, pero los resultados no estuvieron disponibles hasta varias semanas después. El diagnóstico final, confirmado después de que el paciente fuera dado de alta, fue infección por el virus Powassan.
Los casos de encefalitis por este virus y otras enfermedades transmitidas por garrapatas han aumentado en los últimos 20 años, y los autores destacan la importancia de tenerlos en cuenta.
Los viajes recientes a una región endémica, las actividades al aire libre como el senderismo y el camping, y la posible exposición a animales o garrapatas, son factores importantes para ayudar a realizar el diagnóstico.
“Dadas las características clínicas inespecíficas, las investigaciones de laboratorio, los hallazgos de neuroimagen de la encefalitis, así como los efectos del cambio climático en las tasas de infección transmitida por garrapatas, se debe considerar la realización de pruebas serológicas amplias de arbovirus para pacientes que presentan encefalitis, particularmente en verano y otoño”, explica el doctor Zachary Blatman, del Hospital de Niños del Este de Ontario (CHEO) y miembro del equipo.
La encefalitis se define como una inflamación cerebral acompañada de disfunción neurológica. Los criterios de diagnóstico del Consorcio Internacional de Encefalitis incluyen un estado mental alterado que dure 24 horas o más con, al menos, tres de fiebre de 38 °C o más dentro de las 72 horas posteriores a la presentación en el hospital, convulsiones, déficits neurológicos focales agudos, pleocitosis del LCR o nuevas anomalías en las imágenes cerebrales o el EEG, sin otra etiología identificable.
El diagnóstico diferencial de la encefalitis pediátrica incluye enfermedades infecciosas (virales, bacterianas o fúngicas), postinfecciosas (encefalomielitis diseminada aguda), autoinmunes (encefalitis por receptores de N -metil-d-aspartato o lupus eritematoso sistémico) u otras patologías intracraneales como neoplasias malignas, hemorragia intracraneal o trombosis.
La incidencia de la encefalitis pediátrica varía de 2,8 a 8,7 por 100 000; sin embargo, solo se identifica una etiología entre el 30 y el 60 % de los casos.
Como también se dice en este trabajo, el tratamiento de la infección por el virus Powassan es principalmente de apoyo y, a menudo, requiere seguimiento en un entorno de cuidados intensivos. Dadas las dificultades para distinguir la encefalitis infecciosa de la autoinmune en la fase aguda, se puede considerar la administración empírica de esteroides e inmunoglobulina intravenosa.
Sin embargo, no existe evidencia del uso de estas terapias específicamente para la infección por el virus Powassan. El pronóstico para las personas con enfermedad neuroinvasiva es malo, según estos científicos. La tasa de letalidad es de entre el 10 y el 15 %, y los sobrevivientes tienen alrededor de un 50 % de probabilidad de déficits neurológicos persistentes, incluidos dolores de cabeza, estado mental alterado y dificultades cognitivas.