Editorial

La última infamia de Sánchez: un terrorista dicta las normas de las Fuerzas de Seguridad

EDITORIAL

E.I. | Viernes 04 de octubre de 2024

Por obra y gracia de Pedro Sánchez, Arnaldo Otegui, condenado y encarcelado por terrorista, ha sido encargado de elaborar la ley que dictará las normas que deben cumplir los policías y guardias civiles a los que asesinaba la banda a la que pertenecía. ETA ha logrado su mayor victoria política al anunciar a bombo y platillo los detalles de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana que ha pactado con el Gobierno y que, entre otras barrabasadas, arrebata a los agentes el principio de autoridad al decretar la impunidad de la desobediencia.

La urgencia de Sánchez por recuperar la mayoría parlamentaria le ha llevado a saltarse las propias líneas rojas que había marcado el PSOE para la nueva ley, como prohibir la devolución en caliente de los inmigrantes irregulares o eliminar el uso de pelotas de goma por policías y guardias civiles para sofocar las manifestaciones violentas y evitar las agresiones a los propios miembros de las fuerzas de seguridad.

El anuncio de la ley por Bildu se produce al día siguiente de conocerse que la socialista María Jesús San José, consejera de Justicia del Gobierno vasco, ha autorizado el tercer grado a los presos de ETA Luis Mariñelarena y Harriet Iragi. El primero está condenado por participar en los asesinatos de Fernando Buesa y Jorge Díez; el segundo, por los de José María Martín Carpena, Luis Portero y Antonio Muñoz Cariñanos. Dos sanguinarios criminales que ni siquiera han mostrado arrepentimiento, la condición imprescindible para obtener el tercer grado. Otra prueba de que la claudicación del Gobierno con el partido proetarra es absoluta.

Con todo, a Pedro Sánchez, le va a costar aprobar la reforma de la ley de Seguridad Ciudadana y, más aún, los Presupuestos Generales del Estado. Pues, además de las reticencias de Podemos, los 7 escaños de Puigdemont siguen en el aire. Eso sí, las indignas cesiones a Bildu le aseguran la lealtad de los proetarras el resto de la legislatura. No importa que para amarrar los escaños de Bildu se haya visto obligado a humillar a las víctimas de ETA con la excarcelación de dos de los más sanguinarios asesinos de la banda y, de paso, haya desprotegido e insultado a los policías y guardias civiles que se verán obligados a cumplir las órdenes dictadas por un terrorista como Otegui.