Los Lunes de El Imparcial

Emiliano Monge: Los vivos

Novela

Domingo 06 de octubre de 2024

Random House. Barcelona, 2024. 248 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Federico Aguilar



Las autoridades mexicanas se empeñan en insistir en el malintencionado absurdo de que España tiene que pedir perdón por su actuación durante el descubrimiento de América, cuando, además, más allá de las sombras inevitables de cualquier empresa humana, fue una gesta brillante y una feliz muestra de mestizaje, en contraposición al comportamiento anglosajón, como por ejemplo se consigna en el exterminio de las tribus indias. Pero mientras que tergiversan el pasado, el presente se les va de las manos, en un violento y corrupto México con narcos y delincuentes campando a sus anchas, asesinatos, secuestros y feminicidios un día sí y otro también.

En este desolador panorama, se inscribe la tragedia de los desparecidos, algo también presente en otros países de Hispanoamérica, pero que en la nación azteca adquiere un alcance estremecedor. El presidente que acaba de dejar el cargo, Andrés Manuel López Obrador, en medio de protestas y manifestaciones ciudadanas, prometió que se ocuparía del asunto. Pero ha sido una falsa y vana promesa. ¿Su nueva mandataria, Claudia Sheinbaum, hará algo al respecto? Muy dudoso es cuando Sheinbaum, fiel discípula de López Obrador, ha empezado su mandato con la misma cantinela del perdón. Perfecta manera de distraer la atención y no ocuparse del sinfín de gravísimos problemas que cercan hoy a México.

Pero frente a la desidia del Gobierno, se alza con potente voz la literatura. Así, la última novela de Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978), Los vivos, autor del libro de relatos Arrastrar esa sombra, con el que se dio a conocer, y las novelas Morirse de Memoria, Las tierras arrasadas y No contar todo, entre otros títulos. Colabora en varios medios.

La nueva novela de Monge cambia de su habitual registro, por lo general de largas frases, para concentrarse aquí en párrafos cortos:

“Hincapié sonríe observando la boca del grifo.

No hay manera, piensa apretando la llave con todas sus fuerzas.

Antes de comerse la rebanada de papaya que Vestigia le dejó encima de un plato, Hincapié recoge la taza que ella debió usar y vuelve a encender la cafetera.

Además de ese pedazo de fruta, Hincapié desayunará un par de huevos estrellados, medio aguacate y una concha, que compartirá con el perro. Cuando el café está listo, llena la taza que antes usara Vestigia y piensa en ella: igual tendría que haberse levantado”. De esta forma arranca Los vivos, y sigue esta tónica, con dos de sus dos personajes, Hincapié y Vestigia, de nombres curiosos y abstractos, al igual que el de otros personajes: Endometría, Cienvenida, Herencia…, junto a otros concretos: Lucía, Justo…

Los vivos no es una novela directamente política -no se específica dónde se desarrolla- por lo que el drama resalta, si cabe, aún más tamizado por un hálito poético. Monge ha declarado que se reunió con familiares de desaparecidos, y es ahí, en quienes esperan, quizá un milagro, donde se centra el relato, repleto de pérdidas y hallazgos, y omnipresente la terrible, y a la vez esperanzada pregunta de si se encontrará o no al desaparecido buscado. Y si lo encontramos, ¿será la misma persona que desapareció? Una novela exigente para lectores activos.

TEMAS RELACIONADOS: