Los hispanos niños del «Gulag».
En mi infancia se puso de moda la canción
-♪♫Yo te daré
♫Te daré niña hermosa♫♪
Te daré una cosa
Una cosa que yo solo sé
Nunca supe entonces (ni ahora) lo que se daba, en plena guerra civil, a aquella niña tan hermosa. Dimitri Shostakóvich recuerda ♪♫Yo te daré, ♫Te daré niña hermosa♫♪ en un fragmento del «Vals n.º 2 » de su «Suite de Jazz ». Porque el compositor había oido cantar, al llegar a Rusia, a aquellos inocentes niños hispanos que por decenas de miles enviaron a la URSS sus despiadados pastores a partir de 1937. La mayoría pereció o fue bárbaramente torturada en el GULAG.
[Que Pan les haya llevado a la derecha de lo más alto de los cielos. ]
Fueron enviados allá por fieles incondicionales que secundaron la tiranía. Por enemigos acérrimos de la libertad; que repartían entre los más fanáticos todas las prebendas y galardones.
El artista y el poeta tienen el derecho categórico e incondicional de desintegrar toda planificación y de inventar su propio ritmo.
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«...este gnoseólogo-por-oposición podría decir cosas interesantes ¿si dijera lo contrario de lo que piensa?»
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