Opinión

¿Puede el PSOE sobrevivir a Sánchez como los demócratas a Biden?

TRIBUNA

Núñez Ladevéze | Lunes 14 de octubre de 2024

El PSOE tiene que resolver cómo sobrevivir al sanchismo, ahora que la UCO ha aclarado que solo es un castillo mantenido por palillos expuesto a que el primer soplo de aire derribe a cuantos viven del tinglado. Sustitutos de Sánchez los hay. Felipe González tiene cuatro o cinco en la cabeza. Alfonso Guerra no le desmintió en la entrevista del otro día por televisión. Por supuesto, Felipe no es nadie capaz de proponer un sustituto a la afición socialista, pues el que proponga “está muerto” de antemano si él lo desvelase. Pero esto ocurría un día antes de que se propagara el informe que hoy conmociona a sus filas, cuando todavía cabía a los cándidos presumir que el sanchismo gozaba de salud mental. Pocos dudarán ya de que la degradación de sus órganos en el gobierno solo contó y solo cuenta con la respiración asistida de sus socios. Tampoco dudarán de que la sinfonía no ha hecho mas que empezar. Trataron de frenar a la orquesta asolando al Estado de Derecho y el Estado ha resistido con muchas de sus costuras descosidas, pero como el Estado es más fuerte que los socios de Sánchez, al cabo, tenía que resistir.

Con la prensa internacional curada de espantos, todo el sanchismo está tocado de un modo o de otro, desde la tercera autoridad del Estado, Armengol, hasta Calviño: los fondos europeos en entredicho, los presupuestos en el aire como siempre, el fiscal del Estado al borde de la imputación, la vicepresidenta europea pillada en conflicto de intereses, el Supremo indagando a Bacigalupo por si también es conflictivo y un cartucho ya quemado, la excarcelación de Chapote. ¿Qué puede interesar a Bildu y al PNV ahora que ya han conseguido lo que ansiaban conseguir?

Sánchez es ya el espantajo que siempre fue. Ha pasado por listo por gastar los presupuestos del Estado en la compra de socios que ahora nadie puede dudar que ni siquiera domina. Son los que le dominan. El narcisismo del líder y sus cartas de amor se presentaron como ejemplos de audacia, inteligencia y astucia, cuando no eran más que pruebas de prepotencia, engañifa y abuso de poder. La pregunta que los socialistas tienen pendiente de responder es si tienen tiempo para hacer algo mientras el zombie se tambalea. Mantener la agónica respiración durante tres años más o dejar que se caiga por su propio peso cuando ya es imposible vestir al rey desnudo.

Es la misma pregunta que se formularon los demócratas norteamericanos ante las elecciones que se avecinaban: ¿seguimos asistiendo al vejestorio que tartamudea o buscamos un sustituto que, con tiempo, salve de la quema electoral al partido? Es el mensaje en el que vienen insistiendo y que, este sí, astuta e irónicamente, dejaron otra vez en el aire Felipe y Guerra el otro día. Acaso presentían la que se venía venir. Al fin y al cabo nada de lo que ha puesto de manifiesto el informe de la OCU sabe a novedad. Todo se sabía desde hace tiempo, aunque no hubiera signos incriminatorios para que lo sabido prosperara judicialmente, maletas de oro venezolano incluidas. Lo mismo que pasó con Begoña y el juez Peinado, todo lo sabido está ya de manifiesto y solo se trata del comienzo de lo que puede por acumularse.

No es posible que en los cuadros socialistas no haya un entorno de perspicacia para captar lo que está a ojos vistas para todos, lo que anunciaron Felipe y Guerra. Síntomas de rebeldía frente a la política gubernamental, contra el imperativo sanchista de dominar los cuadros de las listas electorales antes del Congreso Federal, ya se han producido. Pugnan por hacer desistir al gobierno de la financiación irregular de la comunidad catalana. Tras el informe, se multiplican los motivos para avalar la rebelión y perder el respeto al sanchismo. Sánchez es un muñeco de trapo dispuesto al apaleamiento. Su falta de astucia, de visión a medio plazo, su afán de prolongar día a día el estertor del día anterior para mantenerse en el poder, el haberse creído su propia ficción de que existía una estrategia política ajena al afán de ocupar el sillón prescindiendo del Parlamento en un régimen parlamentario, le puede pasar la factura ante los tribunales. Si Conde Pumpido y el Tribunal que regenta le pudiera salvar no sería antes sino después de pasar por el banquillo como hicieron con Chaves y Griñán. Este es el último recurso que le va a quedar, pero el tiempo pasa incluso para los vocales del Constitucional, y el que le toque no será probablemente presidido por el actual presidente

No es Sánchez quien teme un desenlace, es el PSOE, corroído por el sanchismo, el que tiene que abordar el problema de su futuro. Felipe González y Alfonso Guerra lo explicaron astutamente a los suyos por televisión. Sánchez y el sanchismo son como un Biden a la deriva que puede arrastrar a lo que quede del partido. Hay cuatro o cinco que pueden sustituirlo. Veremos si en el Congreso Federal han entendido el mensaje de sus maestros para anticipar unas elecciones con un PSOE renovado. No es tan difícil, solo necesitan cuatro votos para hacerlo caer.