La inquina de Pedro Sánchez con Isabel Díaz Ayuso viene de lejos. La presidenta de Madrid le ha vapuleado en dos elecciones en la Comunidad; en la última, con una holgada mayoría absoluta que relegó al PSOE al tercer lugar en la Asamblea. Tan desquiciado está el líder del PSOE, que intenta camuflar la avalancha de casos de corrupción que le acechan con una supuesta irregularidad fiscal del novio de Ayuso. Incluso en la bochornosa defensa del imputado fiscal general del Estado, ha recurrido a la mentira para tapar sus vergüenzas.
Porque es mentira la acusación de Sánchez al responsabilizar al jefe del Gabinete de la presidenta de la Comunidad de propagar un bulo sobre García Ortiz. Miguel Ángel Rodríguez se limitó a desvelar el origen de la causa que ha llevado al Tribunal Supremo a imputarle por revelación de secretos. Informó que la Fiscalía había llegado a un acuerdo con el novio de Ayuso y que, entonces, el fiscal difundió los emails de la negociación con el abogado de González Amador. Confirmó, así, que García Ortiz intentó perjudicar a Ayuso al revelar un secreto difundiendo una información reservada de un ciudadano particular, al que acaba de insultar y calumniar Pedro Sánchez.
Pues en su obsesión por perjudicar a Ayuso, Pedro Sánchez ha declarado que la pareja de la presidenta madrileña es “un delincuente confeso que ha defraudado a Hacienda, que se ha lucrado y se ha enriquecido con las mascarillas durante la pandemia. Y la presidenta de la Comunidad de Madrid puede haberse beneficiado de esa situación indirectamente". De nuevo, el presidente del Gobierno miente al acusar al novio de Ayuso de lucrarse con algo que nunca ha hecho, como vender mascarillas. A ese negocio corrupto se dedicó supuestamente su entonces ministro José Luis Ábalos y medio Gobierno; pero no García Amador. Y puestos a hacer paralelismos, quien se ha beneficiado directa, que no indirectamente, de su situación ha sido Begoña Gómez.
En su desafortunada defensa de García Ortiz, Sánchez ha declarado que “ha hecho bien su trabajo, perseguir al delincuente”. Olvida que el fiscal general del Estado está imputado por el Tribunal Supremo, mientras García Amador ni siquiera ha sido juzgado, por lo que resulta una calumnia calificarlo de delincuente.
Se ha estrellado Pedro Sánchez al aplicar su habitual estrategia de que la mejor defensa es un buen ataque. Porque de nuevo ha salido derrotado por Ayuso. Y, sí. Hay una gran diferencia entre ellos. La presidenta de Madrid gobierna con una holgada mayoría absoluta frente a la absoluta minoría del PSOE. Y eso es lo que irrita a Sánchez, que ha sido vapuleado de nuevo por la presidenta de la Comunidad y cazado “in fraganti” por Miguel Ángel Rodríguez.