Si hace veinte años algún periodista se hubiera atrevido a decir que el brazo político de ETA pactaría con el PSOE una ley de Seguridad, nadie le hubiera creído. Pero Pedro Sánchez necesita los seis escaños de Bildu para gobernar.
Bildu no sólo no ha pedido perdón por los crímenes cometidos por algunos de los que militan en sus filas, sino que siempre que puede demuestra su solidaridad con lo que fue ETA. Los bilduetarras se muestran ahora satisfechos. La política de Pedro Sánchez ha blanqueado su incorporación a la vida activa en Madrid y los bilduetarras se sienten seguros. Saben, como el PNV, como ERC, como Junts, que sin sus escaños quedaría agotada la legislatura y exprimen el limón sanchista hasta dejar sólo la cáscara.
Entre los objetivos siempre defendidos por los herederos de ETA están la liquidación de la Guardia Civil en Navarra y País Vasco y la aprobación de una ley de Seguridad que deje en pernetas a los policías nacionales, en previsión de que en el próximo futuro se reproduzcan manifestaciones o acciones en favor de lo que ETA significó y todavía significa.
Así es que Pedro Sánchez, con el cinismo elevado al cubo, ha pactado, a cambio de los seis escaños, el escarnio de la Guardia Civil, la alcaldía de Pamplona, suculentas cantidades de dinero que enjuguen las deudas bilduetarras y una ley de Seguridad que blinde sus posibles futuras actividades.
Pedro Sánchez desafiando a la opinión pública española y al buen sentido político, se ha puesto de acuerdo con el brazo político de los criminales de ETA y se dispone a hacer realidad una ley de Seguridad pactada con los herederos de la mafia criminal. La indignidad, en fin, elevada al cubo, la indecencia de comprar los votos a cambio de que los diputados de Bildu se sumen, primero a su investidura, después a sus proyectos de ley. Lo que ocurre es que, como anticipó Ortega y Gasset en el Parlamento, los secesionistas son insaciables. No se conforman con nada hasta alcanzar las metas trazadas y, por tanto, una ves aprobada la ley de Seguridad plantearán a Pedro Sánchez otras cantinelas. No se trata de un solo partido. Si quiere seguir en su poltrona monclovita, Pedro Sánchez tiene que dar satisfacción a los 15 partidos de la alianza Sumar, y además al PNV y Junts, agrupaciones de centro derecha, y a ERC y Bildu, de extrema izquierda, así como a Podemos. Ningún observador objetivo cree que Pedro Sánchez pueda seguir en Moncloa sin perturbar la democracia española.