Editorial

La tragedia del temporal y la tragedia de la indecencia de Pedro Sánchez

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Jueves 31 de octubre de 2024

En medio de la tragedia producida por la más destructiva gota fría de la historia de España, que ya ha causado más de 158 muertos y ha destrozado casas e infraestructuras que se evalúan en cientos de millones de pérdidas, el Gobierno de Pedro Sánchez, en lugar de suspender la votación en el Congreso por respeto a las víctimas, ha aprovechado para dar su asalto definitivo a RTVE, acompañado por sus más siniestros socios. Han aprovechado la tragedia para copar el Consejo de Administración del Ente con el nombramiento de consejeros del PSOE, ERC, Junts, Bildu, el PNV, y Sumar. Mientras el temporal devastaba media España, Sánchez ha devastado la pluralidad de la televisión pública con sus compañeros de viaje comunistas, proetarras y golpistas catalanes. Ha quedado así patente la falta de moral de este Gobierno y el totalitarismo de su actuación.

Pedro Sánchez se ha quitado la careta definitivamente. Su degradación institucional y democrática no tiene límites. Después de colonizar el CIS, la Fiscalía General del Estado, Correos, el Tribunal Constitucional y, recientemente, el Banco de España, ahora acapara todo el poder en RTVE que, en lugar de ser el medio de comunicación público al servicio de todos los españoles se convierte en la televisión personal al servicio del presidente del Gobierno y de sus socios. Pues Sánchez busca desesperadamente difundir la propaganda “progresista” ante su mayor crisis de credibilidad y acorralado por múltiples casos de corrupción.

El asalto de Sánchez a RTVE se produce después de otra trampa ilegal del Gobierno al aprobar el Consejo de Ministros un “decretazo” para cambiar las mayorías para el nombramiento del Consejo de Administración del Ente y aumentar el número de consejeros de 10 a 15; esos 5 nuevos han sido elegidos íntegramente por el Congreso de los Diputados en detrimento del Senado donde el PP tiene mayoría absoluta. Pedro Sánchez se asegura así el poder absoluto y da entrada en el Consejo a miembros de todos sus socios parlamentarios y, de paso, arrincona al PP. Se trata, en fin, del último ejemplo de la indecencia política y el desprecio a la pluralidad y a la propia democracia del presidente del Gobierno.