Los españoles están hartos e indignados de la sucia y permanente guerra entre el PSOE y el PP. Más aún, en estos momentos, cuando la maldita dana va camino de cobrarse más de 200 muertos (pues todavía permanecen desaparecidas otras 200 personas), buena parte de las infraestructuras en Valencia están destrozadas y cientos de miles de ciudadanos han perdido sus casas y comercios. Es hora de que el Gobierno y las Administraciones autonómicas y municipales unan sus fuerzas, colaboren y luchen por salvar vidas y emprender con urgencia las obras para recuperar la normalidad de las ciudades, las carreteras y el campo. Ni el partidismo ni el sectarismo caben en la mayor tragedia natural de la historia reciente de España. Por una vez, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo están obligados a aparcar sus diferencias y rencillas personales. Supondría una indignidad que algún partido pretendiera buscar réditos electorales a costa de la muerte y la destrucción.
Resulta inadmisible que el ministro del Interior cargara contra el presidente de Valencia por si unas competencias son del Gobierno o de la Comunidad. Pues son de todos. El encuentro entre Pedro Sánchez y Carlos Mazón, sin embargo, fue ejemplar. Se comprometieron públicamente a colaborar y se mostraron unidos frente a la tragedia. Y es que, en principio, todas las Administraciones han fallado al no prever la magnitud del desastre; pero suele ser el error habitual cuando una dana tan descomunal y asesina entra abruptamente en escena. Nadie previó la magnitud del temporal. La falta de previsión, sin embargo, debe servir para tomar medidas de cara al futuro. Porque el cambio climático traerá más, incluso mayores temporales en los próximos años. El mundo entero lo sufre y seguirá sufriéndolo.
Costará mucho dinero y mucho tiempo hasta que Valencia y las zonas más afectadas puedan volver a la normalidad. Pero mientras tanto, el Gobierno, las Comunidades Autónomas y municipales sólo tienen una misión: trabajar unidos para salvar vidas y rehabilitar todo lo destruido. Hay que esperar que, por una vez, los españoles puedan agradecer y aplaudir el trabajo de los políticos al servicio de los ciudadanos.