Cultura

¿Qué te pasa?, de Antonio Oria de Rueda: tú, el otrotenimiento y el final de la realidad

(Foto: Pixabay).

LIBROS

José Manuel López Marañón | Viernes 01 de noviembre de 2024

¿QUÉ TE PASA? Antonio Oria de Rueda. Editorial Popular (2024).

¿Qué te pasa? analiza el cambio de paradigma que para nuestra sociedad ha supuesto internet. Este lúcido ensayo sobre inteligencia artificial y redes sociales, llamado a incidir poderosamente en la visión global de la sociología actual, viene desarrollado por el profesor Antonio Oria de Rueda no desde una reflexión conformada sino desde la inclemencia apocalíptica.

Para ello, este experto en relaciones entre humanos y máquinas que es Antonio Oria, escritor asimismo de manuales y novelas, utiliza un lenguaje tan documentado como cercano, repleto de ironía y humor paradójico. Con él transmite su discurso durante este texto de doscientas páginas sin apoyarse en el estilo lineal o reiterativo, prefiriendo una circularidad muy idónea para explorar e integrar, como en un mapa, la información suministrada.

Una palabra, creo que inventada por su autor (se lo preguntaré), articula ¿Qué te pasa? Esta es el otrotenimiento. El ser humano desde siempre ha buscado escapar de un mundo que no le gusta: con el misticismo, las drogas, con la prolongación de la adolescencia; o viviendo en la fantasía, suicidándose los más radicales…; pero hoy huimos de él de la manera menos complicada: con ese entretenimiento global –que captura la mente y suspende las emociones– donde ya todo es banal, morboso y que –por encima de todo– nada cuesta. Tal ventajosa suma sustenta el otrotenimiento, ese lugar donde no hace falta que yo sea yo y para el que sus descubridores necesitan nuestra atención y los detalles de nuestra vida. «Solo» así pueden controlar nuestro tiempo.

«El otrotenimiento es una forma de conciencia y de relación con el mundo en la que el ser humano habita mundos de mentira como si fuesen reales y vive la realidad como si no fuera del todo real».

El abismo entre lo virtual y lo real estaba ya en El Quijote, con aquel formidable barullo de su protagonista entre ambos tipos de mundo. Pero ahora se ha ido más allá porque vivir, jugar, aprender y relacionarse lo hacemos como si fuéramos otro, ese otro que cada uno se construye con un yo que acaba siendo la más atractiva y presentable de nuestras candidaturas para mostrarse en sociedad. Para Antonio Oria «habitamos en un sombrajo que nos hemos apañado en el abismo que separa lo virtual de lo real»; y, sigue: «es muy importante señalar cómo ha cambiado nuestra relación con lo real, con los demás, con el mundo, desde que vivimos en las redes como si las redes fueran de verdad».

El otrotenimiento necesita de la atención perpleja, la cual, producida de modo automático, genera confusión y nada fácil resulta salir de ella. Así se entra al dominio virtual, compatible con una cierta presencia en el mundo real. En el modo perplejo, contracontemplativo, la atención prefiere gritos y golpes, emoticonos, imágenes rápidas e ideas cortas. Es casi imposible entender a Kant, pero sencillo seguir el discurso de Belén Esteban…

Antonio Oria recurre a Nicholas Carr y su libro ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? (2010) para avisar de cómo internet con sus algoritmos ha irrumpido en la vida intelectual. No me resisto a copiar este párrafo:

«El sistema de Taylor sigue con nosotros; continúa como sistema ético de la fabricación industrial. Y ahora, gracias al poder creciente que los ingenieros informáticos y los programadores de software despliegan sobre nuestras vidas intelectuales, la ética de Taylor está comenzando a gobernar el dominio de la mente también. Internet es una máquina diseñada para la colección, transmisión y manipulación de la información, de modo eficiente y automatizado, y sus legiones de programadores se empeñan en encontrar el mejor método –el algoritmo perfecto– para desarrollar cada movimiento mental de lo nombrado como “trabajo del conocimiento”».

Para Oliver Burkeman, nos continúa iluminando Antonio Oria, «los dueños de las redes sociales tienen un plan para lograr que nuestra atención esté comprometida y dirigida hacia esas redes, como si fueran las de una araña y nosotros las moscas. Consiguen que te preocupes de cosas de las que no te quieres preocupar. Sabotean tu capacidad de querer lo que quieres querer. Nos distraen de la distracción a través de la distracción».

El autor de ¿Qué te pasa? se pregunta dónde está la verdad: «¿quién sabe más, un influencer que lo cuenta todo tal cual o un catedrático ininteligible?». El escepticismo automatizado tan interiorizado (frente a aquel otro escepticismo griego, racional) domina hoy a los usuarios de la red: el negacionismo se impone como forma de relacionarse con el mundo, la posverdad manifiesta sin sonrojo que lo que es mentira es verdad. Alguien otrotenido no atribuye importancia al concepto de verdad, ya que por él mismo habita la gran mentira de que «yo no acabo de ser yo sino una especie de ser semivirtual».

«Vivir en las redes es poder ensayar mi yo»… Eso pensamos, pero Antonio Oria previene de cómo a nuestros yos los construyen esos señores que definen los algoritmos y con arreglo a los cuales programan qué hacemos en nuestras redes. La magnífica y vital aventura de decidir quiénes queremos ser se ve sustituida por un robot hambriento, un sistema de inteligencia artificial programado para: –hacernos más dependientes de él; –sacarnos los datos; –que nadie se dé cuenta de lo que estamos haciendo; y, finalmente: –para programar lo que vemos, sentimos y queremos.

El propósito de los algoritmos es conseguir nuestros datos para vendérselos a empresas, políticos y gobiernos que así, a su vez, pueden vendernos productos, drogas e imágenes de bienestar: «cómo-debes-ser-si-quieres-ser-feliz». La humanidad pierde autenticidad. Y todo lo que un individuo hace no es suficientemente bueno, porque siempre hay un post de alguien que lo hace mejor que tú. La humanidad carece de amabilidad para aceptar el fracaso y la imperfección, y ello hace que los individuos vean empobrecida su autoimagen.

Estos párrafos bastarían para que los lectores de EL IMPARCIAL perciban la hondura y la sustancial sinceridad con las que Antonio Oria regala sabiduría durante este ensayo suyo que, en su segunda parte, explica, entre otras cosas, cómo funciona el Big Data a la hora de definir mercados para grupos homogéneos y modificar la política; cómo niños y adolescentes son los más perjudicados por estos diseños; el envejecer de los medios de información, o cómo al entretenimiento ya solo le queda la opción de ser otrotenido.

La tercera parte de ¿Qué te pasa? –la más constructiva– da propuestas, casi todas viables, para salir del otrotenimiento. Desarmar la pereza; educar la atención; tener espacios de disfrute fuera de la línea; estudiar, conocer, no contentarse con lo primero que nos llega; detectar y renegar de la desinformación; convertir a cada ciudadano, especialmente a los adolescentes, en expertos en información; crear colectivamente y de modo autogestionado; recuperar lo real; el teatro como contraotrotenimiento, o dejar de ver porno…

Antonio Oria ofrece hasta cuarenta posibilidades para actuar si nos sentimos perdidos o víctimas de las redes sociales. Y están a nuestro alcance por el módico precio de 16,50 euros –lo que cuesta su libro–. Si se busca rescatar de internet la usurpada personalidad, la conciencia limitada, esta vigorosa herramienta en forma de papel ayuda no poco. Puedo asegurarles que en mi caso las palabras de tan esencial ensayo han funcionado de forma inmediata.