Opinión

La fiebre del stationery

TRIBUNA

Óscar Díaz | Lunes 04 de noviembre de 2024

La radio prometía terminar con la educación presencial; el libro digital, con su pariente en papel; y la máquina de escribir, con la escritura a mano. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: ni siquiera los modernos teclados del ordenador han desbancado al placer de lo manual, más bien podría decirse lo contrario: lo han acrecentado. Su existencia utilitaria pierde terreno en pos de su realización ociosa, liberada. El filósofo Sjoerd van Tuinen ha hablado de un giro artesanal en el presente, un ethos vinculado a la nostalgia que envuelve el mundo contemporáneo; y también, por supuesto, no debe olvidarse la estetización del mundo, esa pincelada sobre la realidad entrelazada con la seducción.

Lo anterior vendría a explicar la actual fiebre del stationery. Si uno estudia las publicaciones en redes, así como la aparición constante de marcas, se percata rápidamente de la excelente salud del mercado centrado en la escritura a mano, con populares palabras en inglés: stationery, journaling o daily planner. La calidad y el cuidado junto a nuevos formatos y vueltas de tuerca a los ya existentes hacen difícil el esbozo de una clasificación. Los usuarios trasladan lo analógico a su yo digital, exhibiendo sus procesos de trabajo, su creatividad y su propio estilo –a veces esgrimiendo esos objetos a modo de ornamento–, y mientras tanto hacen comunidad. En sucesivos artículos queremos ir mencionando algunas de las referencias indiscutibles, empezando hoy por Field Notes y Makers Cabinet.

Field Notes es una marca estadounidense, especializada sobre todo en libretas de bolsillo cuya inspiración estética proviene de los pequeños cuadernillos que –como explica uno de los fundadores, Aaron Draplin– se entregaban a los agricultores con información relevante sobre el campo. Entre sus diversos modelos, encontramos, junto con los formatos más clásicos, libretas resistentes al agua (llamadas «Expedition»), de viaje o para catas de vino. También cuentan con otros elementos relacionados con la papelería: mochilas, estuches o fundas. Aunque si escribimos aquí sobre Field Notes es por dos cosas: en primer lugar, poseen un diseño personal, diferente; en segundo, su papel: de calidad, óptimo para la escritura con estilográfica.

La segunda compañía a destacar en este artículo es, decíamos, Makers Cabinet. En esta ocasión, nos trasladamos a Londres y podríamos subrayar que si algo diseñan, son herramientas de autor, con unos acabados que no van a la zaga de su funcionalidad. Aunque probablemente el público objetivo sean los arquitectos, parte de su catálogo resulta versátil en el mundo del stationery. Hay dos productos especialmente relevantes: Høvel e Iris. El primero es, por decirlo con rapidez, un sacapuntas de latón macizo. Ahora bien, su –bellísimo– diseño consigue, gracias a una cuchilla que se coloca en el centro de la estructura, que puedas afilar tu lápiz hasta la longitud deseada, mucho más allá de lo que permite un sacapuntas tradicional, sin obviar que el Høvel tampoco parte ni tuerce el grafito. En cuanto al Iris, cuyo apariencia apunta, en efecto, al iris de una cámara, además de un objeto digno de admirar –la base que lo acompaña es, en este sentido, un acierto–, se trata de un instrumento para dibujar círculos de todo tipo valiéndose de su apertura móvil, lo que da muchas posibilidades, tanto técnicas como artísticas.