A Pedro Sánchez le chantajeó Sumar. Le chantajeó Podemos, Le chantajeó Bildu. Le chantajeó el PNV. Le chantajeó ERC. Y le chantajeó Junts, con el prófugo golpista Carlos Puigdemont implacable. Sabe más que nadie de chantajes y por fin ha encontrado la vía para chantajear él mismo. Necesita sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado porque si fueran rechazados le colocarían en situación de extrema debilidad, a pesar de que ya ha anunciado que continuará en el poder y no convocará elecciones.
La situación de la Comunidad Valenciana se ha hecho crítica a causa de la gota fría. Tal vez necesita 50.000 millones de euros para la supervivencia y la reconstrucción. Pedro Sánchez ya ha anunciado que está dispuesto a darlos, pero que las partidas correspondientes se integrarán en los Presupuestos Generales del Estado y el Partido Popular, que gobierna la Comunidad Valenciana, deberá decidir si apoya esos Presupuestos, y por tanto los 50.000 millones para Valencia; o no los vota y entonces peligrará la ayuda económica del Gobierno de la nación.
El debate se ha producido ya en medio del cínico chantaje. Un sector del Partido Popular está abiertamente en contra de ceder ante la jugarreta de Pedro Sánchez. Pero otro sector, más pragmático, considera conveniente abrir una negociación y blindar la situación de la Comunidad Valenciana. Pedro Sánchez permanece hierático y sonriente. El dinero está en sus manos y aceptar el chantaje en las de Alberto Núñez Feijóo. Hay ya apuestas sobre qué decidirá el líder del Partido Popular.