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Finales ATP. Alcaraz cae en su debut ante Ruud con síntomas preocupantes

(Foto: EFE).

FASE DE GRUPOS

M. Jones | Lunes 11 de noviembre de 2024
El jugador español, inconsistente y falto de energía, fue inferior al noruego (6-1 y 7-5). Su lenguaje corporal ofreció una estampa extraña.

Carlos Alcaraz no ha empezado bien su participación en las Finales ATP de Turín. Perdió con total justicia ante Casper Ruud en su debut en la antigua 'Copa de Maestros' y dejó unas sensaciones descorazonadoras. Desprovisto de la energía y pasión que caracterizan a su tenis, el talentoso español evidenció que las temporadas se le terminan haciendo largas. Desde que conquistó Wimbledon sólo ha podido alzar el trofeo del Abierto de China. Esa tendencia repetida en su trayectoria le ha visto caer demasiado pronto en el US Open y en los Masters 1.000 de Cincinnati, Shanghái y París. Además, esta vez notó demasiado el impacto de un resfriado inoportuno y su rendimiento no se pareció a la esencia que ha enamorado al aficionado a este deporte.

'Carlitos' había ganado siempre al jugador noruego. Se habían enfrentado cuatro veces y el murciano dominó todas ellas. Especial recuerdo merece la final del Abierto de Estados Unidos de 2022, que constituyó el primer 'Grand Slam' del palmarés del astro nacido en El Palmar. Pero esta tarde en el Inapli Arena turinés se rompió la inercia con claridad. Es más, desde el principio quedó expuesta una relación de fuerzas que encontró al favorito fuera de sitio, incómodo y sin gozar de la sensibilidad en el golpeo que le ha convertido en una máquina de generar jugadas brillantes.

El primer set se esfumó en 35 minutos. El 6-1 reflejó a la perfección el estado de los dos competidores. Ruud creció en su agresividad y mostró una contundencia y acierto que hacía tiempo que no sacaba a relucir. Conectó en ese parcial inicial el 72% de sus primeros saques y amortizó todas las oportunidades de 'break' de las que dispuso. Su ejecución al resto rozó la excelencia y sólo padeció inquietud en el quinto juego, cuando le costó sacar adelante su servicio más de 10 minutos. Ahí emergió el único chispazo de un Alcaraz que no neutralizó su irregularidad durante todo el encuentro. Las derechas no le entraban, no tomaba las decisiones adecuadas y las dejadas tampoco funcionaban. En este tramo abrazó el bloqueo creativo y cuando no puede salirse del guión todo es más complicado.

Ruud manda con firmeza

A base de fuerza no tumbó al noruego. Este hecho le acercó al suplicio. Así lo atestiguaba su semblante. Dispuso de cinco oportunidades de rotura que no embocó (dos en el juego inaugural), no conectó más que el 47% de los primeros saques y completó seis golpes ganadores al tiempo que cometió 18 errores no forzados. Ese bagaje describió la incomodidad manifiesta del jugador español. No había intensidad en su juego y casi no hablaba con Juan Carlos Ferrero -pista crucial de su ánimo, ya que mantiene una relación fluida con su banquillo durante los partidos-. Con la cabeza gacha, los brazos caídos y falto de respuestas se marchó el intermedio. Casper, experto en este torneo ya que ha llegado a las semifinales siempre que ha participado, era el dominador de la dinámica.

Le urgía a 'Carlitos' reaccionar de verdad para no sufrir una debacle en su estreno. En la pasada edición de las Finales también debutó con derrota, ante Zverev, así que no quería repetir destino y se activó de cara a un segundo set en el que sí jugó en una sintonía más cercana a su normalidad. Solventó el primer juego en blanco y en el segundo turno de saque ya llevaba tres 'aces'. Al aumentar el ratio de primeros servicios ganó la confianza que necesitaba para defenderse con seguridad y a partir de ahí comenzó a soltarse. Eso significa que las derechas empezaron a encontrar las líneas y los ángulos adecuados, que corre con agilidad por toda la pista y que llega a volear con filo. En resumen, dio la impresión de haber aterrizado en el encuentro.

Tardó en aplicarse al resto porque Ruud sabía que debía aferrarse a su servicio para no dar pie a la remontada del murciano. Sin embargo, 'Carlitos' le recordó al de Oslo su superioridad cuando está bien, concentrado, y alcanzó el 'break' anhelado en el sexto juego. Ahí, cuando se cumplían los 55 minutos de esfuerzo, el favorito regaló al público los mejores puntos del evento. Voló de lado a lado, amenazó desde el fondo de la pista y remató en la red con una calidad técnica que no admite debate. Selló el 4-2 y lo transformó en un 5-2 gracias a su ejercicio intratable al saque.

Reacción incompleta de Alcaraz

Pero Casper no había dicho la última palabra y se negó a ejercer de sujeto pasivo de nuevo ante Alcaraz. Rebeló su juego para hurgar en las dudas de su rival desde el resto y recuperó la rotura. En consecuencia, resistió y pasó a atacar. Del 5-3 se pasó al 5-5. El jugador español perdió el foco cuando sacaba para empatar el encuentro. Se desplomó en el momento decisivo, con una doble falta, muchos segundos saques y un tenis descompensado. El noruego contempló que su oponente no estaba fino y aceleró. No le permitió llevar a término ni una dejada y forzó nuevos errores no forzados para poner el lazo a otro 'break' y al 7-5 que redondeó su merecida victoria en una hora y 25 minutos de vía crucis para el murciano. Así rompió su discreta racha de resultados -sólo había ganado ocho veces desde Roland Garros-, con una lección en el servicio y la solidez desde el fondo.

'Carlitos', que de todos modos en 2024 ha conquistado Wimbledon, Roland Garros e Indian Wells, no hay que olvidarlo, sufrió con su revés y ahora debe ganar lo que le queda en esta primera ronda del torneo. Ha de superar a Rublev y a Zverev para tratar de llegar a semifinales. Aún así ya conoce el terreno que le espera, pues hace doce meses cayó para empezar y llegó hasta las semis. Su mayor problema es el catarro que arrastra. Confirmó el caso ante los medios de comunicación. "Algunos días antes de venir estuve enfermo en casa. Luego, en los entrenamientos, no me sentí mal (...) Dentro de que estaba malo, podía competir y hacer intercambios largos. Y tenía la esperanza de que con el paso de los días iba a ir a mejor. Pero esta mañana, no sé si por los nervios o por lo que sea, estaba mal, incómodo con el estómago", explicó.

"Aunque no quiero usarlo como excusa, me encontraba mal, esa es la verdad. Eso me limitaba mucho al jugar y no me sentía a gusto", confesó en una declaración en la que admitió que no pudo encontrar la forma de jugar mejor. "Tengo que aprender que no siempre me voy a sentir bien en todos los partidos que juegue durante el año. Pero lo de la barriga me ha dificultado la recuperación después de puntos largos, al no poder respirar. Me ahogaba", reflexionó y se despidió corroborando lo preocupante de la situación al proclamar que "si me baso en las sensaciones que he tenido hoy, es muy complicado que esté en las semifinales".

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