AL AIRE LIBRE

LA CENSURA INDIRECTA DEL SANCHISMO

Luis María ANSON | Martes 12 de noviembre de 2024
Según informa el diario digital El Español, las publicaciones diarias o semanales, impresas...

Según informa el diario digital El Español, las publicaciones diarias o semanales, impresas, habladas, audiovisuales y digitales, clasificadas como propagadoras de bulos y pseudomedios, verán cercenada casi de raíz la publicidad institucional. Estamos ante una forma indirecta de censura pura y dura. “Tú publicas noticias hostiles a Pedro Sánchez o a su entorno y yo Gobierno anulo la publicidad institucional en tu periódico, causándote un grave problema económico”. El diario de Pedro Jota concluye: “Se están modificando las cuotas de inversión en ciertos medios y soportes, incluso eliminando su presencia sin justificación objetiva alguna”.

A la antigua censura del franquismo, un horror padecido por varias generaciones de periodistas, sucede ahora esta fórmula que también empleó la dictadura. Se cercena una parte sustancial de la publicidad que permite vivir al medio crítico, mientras al dócil, al acomodaticio, al que está dispuesto a elogiar se le premia con copiosa publicidad, pagada en definitiva por el esfuerzo del contribuyente que soporta un sistema de impuestos casi confiscatorio.

El PSOE sanchista tiene previsto gastar en este año 2024, en publicidad institucional pagada por el Gobierno, la cantidad de 138,2 millones de euros. En el período que va de 2019 a 2023, Sánchez destinó a publicidad institucional el doble de lo que gastó Rajoy en seis años. Y parece claro que, en 2025, Pedro Sánchez se propone hacer rechinar los dientes de los medios de comunicación que no le elogien, anulando la publicidad institucional a la que tienen derecho y que crecerá exponencialmente en el próximo ejercicio. La dictadura utilizaba los medios de censura que le eran propios. Ya vemos que la democracia sanchista está dispuesta a hacer lo mismo enmascarando “democráticamente” la tropelía. Existe expectación por saber qué periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales resistirán al chantaje.