Australia tiene una ventaja de esperanza de vida de cuatro a cinco años sobre Estados Unidos y de uno a dos años y medio sobre Canadá, Nueva Zelanda, Irlanda y el Reino Unido.
La mayor parte de esta ventaja se acumula entre los 45 y los 84 años, cuando las tasas de mortalidad por abuso de drogas y alcohol, cánceres detectables y tratables y enfermedades cardiovasculares y respiratorias son todas más bajas, según un estudio observacional que tenía el objetivo de comparar los niveles de esperanza de vida en seis países anglófonos de altos ingresos entre los años 1990 y 2018.
En BMJ Open aparece este elegante estudio observacional, de Rachel Z. Wilkie y Jessica Y. Ho, que trabajan en las universidades estadounidenses del Sur de California y estatal de Pennsylvania, respectivamente.
Como hacen hincapié estas doctoras, entre los seis países anglófonos de altos ingresos, Australia es claramente el que tiene la mejor esperanza de vida al nacer, superando a sus países pares por 1,26-3,95 años para las mujeres y por 0,97-4,88 años para los hombres, en 2018.
Si bien los australianos experimentan una mortalidad más baja en todo el rango de edad, la mayor parte de su ventaja en esperanza de vida se acumula entre los 45 y los 84 años. Australia tiene unas cotas particularmente buenas en términos de mortalidad por causas externas (incluidas las muertes relacionadas con las drogas y el alcohol), cánceres detectables/tratables, enfermedades cardiovasculares e influenza/neumonía y otras enfermedades respiratorias en comparación con otros países.
Considerando las diferencias de esperanza de vida entre las regiones geográficas dentro de cada país, Australia tiende a experimentar los niveles más bajos de desigualdad. Por el contrario, Irlanda, Nueva Zelanda y EE UU tienden a experimentar los niveles más altos.
Así, la principal conclusión de este trabajo es que Australia ha alcanzado la mayor esperanza de vida entre los países anglófonos y tiende a ocupar un buen puesto en las comparaciones internacionales.
Como destacan las autoras del estudio, “sirve como posible modelo a seguir para los países con peores resultados a fin de reducir la mortalidad prematura y las desigualdades en la esperanza de vida”.
A lo largo de este trabajo se hace hincapié en que, si bien los países de altos ingresos de habla inglesa tienen mucho en común, también tienen diferencias notables, incluso en sus sistemas de atención médica y bienestar, la desigualdad, la composición racial y étnica y la historia de inmigración.
Las autoras obtuvieron tablas de vida nacionales, procedentes de la Base de Datos de Mortalidad Humana (HMD) para hombres y mujeres en estos países, entre los años 1990 y 2019, además de Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Portugal, España, Suecia y Suiza.
Asimismo, los datos sobre las muertes por sexo, edad y causa de fallecimiento las obtuvieron de la base de datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para estos seis países de habla inglesa.
Durante la mayor parte del período entre 1990 y 2019, Canadá ocupó el segundo lugar en cuanto a esperanza de vida. Recientemente, Irlanda y Nueva Zelanda han alcanzado el mismo nivel que Canadá. Pero en todos los años desde 2001, Estados Unidos ha sido el país con peores resultados y, en la última década, el Reino Unido tuvo, en general, la segunda esperanza de vida más baja.
Se observan tendencias similares en cuanto a la esperanza de vida a los 65 años: Australia tiene, en general, el mejor dato y Estados Unidos el peor.
Siempre según este trabajo, las diferencias en la esperanza de vida al nacer entre los mejores y los peores países se fueron ampliando con el tiempo. En 1990, los hombres y las mujeres canadienses tenían las mayores esperanzas de vida (74 y 80 años, respectivamente), mientras que los hombres estadounidenses y las mujeres irlandesas tenían las menores (71 y 77 años, respectivamente).
Las brechas correspondientes fueron de 2,38 y 2,91 años. Para 2019, estas diferencias se habían duplicado a 4,75 años para los hombres y aumentado un 30 % para las mujeres a 3,80 años entre Australia y Estados Unidos.
Si bien las mujeres en los países de habla inglesa nunca se situaron entre las expectativas en cuanto a esperanza de vida femenina entre 1990 y 2019, en los 20 países de altos ingresos, los hombres, con excepción de EE UU, generalmente se ubicaron en la mitad superior durante la última década.
Y de todos estos países, los hombres australianos ocuparon cuarto puesto en todos los años, excepto uno, entre 1990 y 2019. Sin embargo, los hombres estadounidenses han tenido la esperanza de vida más baja desde 2005.
El grupo de edad de 65 a 84 años suele ser el que más contribuye a las brechas de esperanza de vida entre Australia y los otros cinco países de ingresos altos de habla inglesa, y varía entre el 39 % en EE UU y el 78 % en Irlanda entre las mujeres, así como entre el 30 % en EE UU y el 100 % en Irlanda entre los hombres.
Si bien los australianos tienen tasas de mortalidad más bajas en casi todas las edades, la mayor parte de su ventaja en expectativa de vida se acumula entre los 45 y los 84 años.
La cardiopatía isquémica, otras enfermedades circulatorias, diversos cánceres, enfermedades respiratorias, mentales y neurológicas (principalmente el mal de Alzheimer y las demencias relacionadas), son factores clave que contribuyen a las brechas en la esperanza de vida en este grupo de edad.
Pero Australia también tiende a tener una tasa de mortalidad más baja por causas externas, incluidas las drogas y el alcohol, los cánceres detectables y tratables, las enfermedades cardiovasculares y la gripe y la neumonía.
En cuanto a la esperanza de vida dentro de los países, Canadá y Estados Unidos son los que tienen peores resultados, con 13 estados de Estados Unidos en la categoría más baja para hombres y mujeres. Por otro lado, todas las regiones del Reino Unido e Irlanda tienen una esperanza de vida superior a 81 años para las mujeres y 76,5 años para los hombres.
Tanto para los hombres como para las mujeres, Australia tiene la desigualdad más baja dentro del país, especialmente entre los mayores de 40 años, seguida de Canadá. Entre las mujeres, la desigualdad tiende a ser más alta en Nueva Zelanda, Irlanda y Estados Unidos; entre los hombres, es más alta en Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos.