AL AIRE LIBRE

PEDRO SÁNCHEZ DENUNCIADO DESDE LA IZQUIERDA

Luis María ANSON | Viernes 15 de noviembre de 2024
Nicolás Redondo Terreros ha llevado su crítica al sanchismo hasta colocarlo al borde...

Nicolás Redondo Terreros ha llevado su crítica al sanchismo hasta colocarlo al borde del precipicio porque está a punto de despeñar la democracia española. Desde la moderación, su juicio sobre la realidad actual resulta aún más implacable Levitsky y Ziblatt en su libro Cómo mueren las democracias hacen una profunda reflexión intelectual sobre “los partidos no recomendables que pueden terminar siendo un peligro para las democracias representativas”.

Tras el control de los poderes ejecutivo y legislativo, la deriva autoritaria de Pedro Sánchez para condicionar la independencia de jueces y magistrados resulta alarmante. Sobre todo, cuando a semejante despropósito suma una actividad casi frenética que se esfuerza por condicionar los medios de comunicación independientes. Lo de menos, siendo grave, es adueñarse con el mayor cinismo de RTVE. Lo de más es el acoso, incluso a través de la publicidad institucional, a los periódicos independientes, impresos, hablados, audiovisuales y digitales, cada semana más sacudidos y acosados por la dana sanchista.

Nicolás Redondo Terreros subraya el riesgo para la democracia representativa cuando los dirigentes del partido en el poder se apoyan en agrupaciones populistas, nacionalistas o antisistema. Un líder “democrático” que elude controles y limitaciones se convierte en dirigente autoritario y “empieza por no sentirse obligado por los usos democráticos, prosigue adulterando las leyes y termina amordazando la justicia y secuestrando al poder legislativo, aprobando leyes que formalmente pretenden objetivos nobles, pero que realmente limitan los márgenes de libertad y oposición de los ciudadanos”.

No es Nicolás Redondo Terreros el único político, el único sindicalista, el único intelectual que desde la izquierda denuncia la deriva de Pedro Sánchez hacia el autoritarismo. El presidente del Gobierno, siempre en vilo sobre la cuerda floja de una situación inestable, ha convertido la tentación totalitaria en amenaza real para la libertad de la ciudadanía española.