Su obra se ha descrito como un nuevo minimalismo poscolonial, en el que la multiplicidad y complejidad de lenguajes difumina la barrera entre disciplinas. Con una sólida subestructura psicoanalítica y filosófica, que se suma a su extensa labor como investigadora, analiza los sistemas dominantes de producción de conocimiento, proponiendo un proceso de desaprendizaje de las narrativas hegemónicas actuales.
Opera to a Black Venus (2024) es el título de un ambicioso nuevo proyecto que la artista ha estado desarrollando durante los últimos dos años como resultado de una colaboración entre el Museo Reina Sofía y el Staatliche Kunsthalle Baden-Baden, Alemania. Kilomba imagina el escenario futurista de un paisaje árido donde el mar ha desaparecido, revelando un rastro de existencia humana. A ojos de la artista, el océano es el cementerio de millones de vidas perdidas a lo largo de los siglos, ya sea por la trata de esclavos, el colonialismo, la guerra, el cambio climático o las migraciones forzosas. “¿Qué nos diría mañana el fondo del océano si hoy se vaciara de agua?”, se pregunta.
La muestra estará abierta al público desde el 20 de noviembre de 2024 hasta el 31 de marzo de 2025.