Tras su bajo rendimiento en los primeros dos meses, el Real Madrid tenía menos margen en la Euroliga. Actual subcampeón del torneo, el conjunto de Chus Mateo acabó su periplo en casa con su cuarta victoria en cinco partidos consecutivos en el WiZink.
En uno de los mejores partidos de Rathan-Mayes y con seis jugadores aportando 10 o más puntos, el Madrid firmó su quinto triunfo europeo ante un Alba Berlín de más a menos.
Tras su triunfo sin brillo ante el Lleida, el Madrid volvía a competir en la Euroliga sin estar entre los diez primeros clasificados. Su derrota frente al Efes le relegó a la duodécima plaza. Fue la primera vez que perdía en casa esta temporada en la que su bagaje como visitante es de una victoria en ocho salidas.
A tres triunfos de los puestos de playoffs, el equipo de Chus Mateo buscaba su quinta victoria continental ante una de las 'cenicientas' de esta Euroliga: el Alba Berlín, que aún no ha ganado a domicilio en las primeras 10 jornadas y que ha perdido en sus 17 encuentros anteriores ante el cuadro blanco.
El duelo fue disputado. Con ritmo e intercambios, el actual campeón de la Liga Endesa, que sorprendió con Hugo González de inicio, llevó la iniciativa en el marcador con una escasa ventaja por el inicio de un combativo Alba Berlín en los primeros cuatro minutos (10-9 a falta de 6:18).
Procida, con seis de los 14 puntos visitantes, lideraba al elenco entrenado por el español Israel González. El bloque germano se sentía cómodo en el intercambio de golpes ante un Real Madrid poco intenso en defensa y guiado en ataque por la dupla Mayes-Hezonja -los dos sumaban 10 de los 12 puntos-.
En la recta final del primer cuarto, el equipo madrileño subió su ritmo ofensivo y dio la vuelta al marcador gracias a su 10-0 de parcial. La formación berlinesa supo reaccionar a su atasco ofensivo durante más de tres minutos por la defensa zonal local y se fue al segundo tiempo a un punto de la igualada (23-22).
El 0-6 del Alba Berlín sorprendió al conjunto español en el comienzo del segundo cuarto. Este escenario adverso provocó la vuelta al parqué de Tavares para cortar la comodidad visitante en fase ofensiva por dentro. Sin embargo, el pívot caboverdiana tampoco lograba frenar el poderío interior del combinado germano, con nueve puntos interiores de los 12 conseguidos en poco más de tres minutos (26-34 a falta de 6:48).
El perímetro adquirió protagonismo en los minutos intermedios del segundo tiempo. Abalde, con dos triples seguidos, redujo la distancia a cinco puntos cuando hace poco el Alba mandaba por 11 de diferencia (26-37). Tras el tiempo muerto, los dos equipos se intercambiaron puntos con Campazzo liderando al Real Madrid.
Ibaka, el acierto perimetral del equipo teutón y las transiciones destacaron en el tramo final un primer periodo reñido y ofensivo (110 puntos entre ambos clubes).
El segundo tiempo se caracterizó por el dominio del Real Madrid en el intercambio de ataques en unos primeros minutos con ritmo con Mayes enchufado desde el perímetro para sumar ocho puntos. Junto a él, Tavares y Campazzo comandaron al bloque local frente a un conjunto alemán superado y castigado al contragolpe. González tuvo que parar el partido por el 15-4 de parcial.
Después del tiempo táctico, el Alba Berlín seguía con dificultades en ataque. Le costaba penetrar e imponerse en la pintura blanca y perdió eficacia exterior. Una sequía ofensiva aprovechada por el cuadro madridista para distanciarse en el marcador por encima de los 10 puntos (71-59 a falta de 3:34).
Los dos equipos firmaron un intercambio de golpes de manual al fluir en sus aproximaciones en los últimos minutos del tercer cuarto.
Con 11 puntos de renta, el Madrid incrementó su ventaja en un comienzo sin ritmo del cuarto tiempo. La poca continuidad en el juego no influyó en el elenco local en el que Musa sobresalió con ocho puntos para alejar al bloque teutón a más de 15 puntos.
Con Williams expulsado por acumulación de faltas personales, la recta final del envite estuvo controlada por el club español capitaneado por Musa. El alero bosnio aportó 10 puntos frente a un Alba sometido y sin dar pelea en los minutos finales en los que acusó el desgaste físico.