El Barcelona femenino empezó la temporada con algunas dudas. La excelencia que han construido en este lustro exige una constancia que no entiende del paso del tiempo. Por eso la derrota en el debut en la Liga de Campeonas ante el Manchester City hizo saltar las alarmas. Cierta falta de intensidad afloró en aquel inesperado resbalón, de modo que las catalanas se empeñaron en reivindicar su altura en las semanas sucesivas. Y el resultado es contundente: son líderes en la Liga F con siete puntos de colchón -pleno de triunfos- y llegaron al duelo de este jueves en Viena con una cosecha de 14 goles anotados en los tres partidos previos. El toque de atención ha funcionado y las vigentes campeonas de todo no aflojan su inercia triunfal. Van de goleada en goleada.
Esta noche aplastaron al St. Pölten a domicilio. Aplastar en el léxico azulgrana significa acaparar un 77% de posesión, chutar 16 veces (siete de ellas a portería) y dominar el recuento de pases completados (990 por los 118 de las locales). No están encontrando rival las barcelonesas en este segmento del curso en el que encadenan un 7-0 (a las austríacas), un 0-4 (en el 'Clásico' de Valdebebas) y el 1-4 con el que conquistaron el estadio Viola Park en esta fecha. Aunque el entrenador Pere Romeu decidiera dar descanso a pilares como Aitana Bonmatí, Irene Paredes, Mapi León, Ona Battle o Ewa Pajor, y no pudiese contar con Salma Paralluelo, Fridolina Rölfo y Martina Fernández, el equipo rinde en plenitud porque el modelo de juego se impone a cualquier defensa. Alineó a la titubeante Keira Walsh y no se notaron sus suplencias contra el Real Madrid y el Atlético.
El modesto escuadrón centroeuropeo se atrincheró sin miramientos. Compitieron con una zaga de cinco defensas y amontonaron peones en la zona central para intentar taponar los pasillos interiores que afila el Barça a menudo. La preparadora Celia Brancao tiene a su plantilla invicta en la liga doméstica, de la que son vigentes campeonas. Saben jugar y explotar sus virtudes, con la mediocentro Mikolajova como faro y la delantera juvenil Valentina Mädl exhibiendo atributos. La atacante de 18 años aguanta bien los pelotazos y es capaz de girar el juego con inteligencia. Mas su problema, y el de su colectivo, es que Europa demanda más capacidades corales para sobrevivir. Y ahí no llega un proyecto que, hay que decirlo, está compitiendo sin jugadoras fundamentales en defensa (se les han lesionado las imprescindibles Claudia Wenger, Klein y Krizaj) y ha tenido que aplicar soluciones forzadas, como colocar a la atacante Schumacher en el lateral diestro.
Ese debe les ha penalizado sobremanera en el doble enfrentamiento contra las catalanas. Su plan de achique y contragolpe aguantó media hora hace una semana y en este frío anochecer se descompuso antes, cuando Kika Nazareth anunció que éste iba a ser su partido. La delantera portuguesa (22 años) jugó de maravilla, bajando a recibir y a distribuir el cuero, dañando entre líneas y rematando con precisión. La hiperactiva lusa había estrenado los guantes de la meta Schlüter en el sexto minuto y no perdonó en el 21, tras aprovechar un error colosal de Dubcova que le sirvió para anotar a placer. La centrocampista checa jugó de líbero improvisado por las ausencias del St. Pölten y su pifia le costó la entrada en barrena a sus compañeras. La presión visitante cazó su inseguridad y a partir de ahí la aparente solidez de las austríacas de deshizo.
Brancao había señalado en la previa que era "inaceptable" que su bloque hubiese encajado cinco goles en poco más de 10 minutos en el estadio Johan Cruyff. Le parecía inconcebible semejante apagón mental de sus jugadoras, así que en la preparación de este duelo incidió en la importancia de no salirse de la dinámica si encajaban un tanto. Su labor surtió efecto, aunque no pudieron evitar que la tormenta 'cule' les hiciera tres goles entre los minutos 21 y 31. Al menos no volvieron a conceder cinco dianas en ese lapso, algo es algo. Sin duda es un avance y conformarse es cuestión de voluntad. El caso es que cuando las favoritas aceleraron, destrozaron la presunta igualdad. Aumentaron el ritmo de pase y la superpoblación local desnudó huecos en tres cuartos de cancha que amortizaron la omnipresente Kika -remató con clase un centro de la carrilera Brugts, después de un pase maravilloso de Alexia- y la prometedora Vicky López -18 años, titular hoy, clavó un zurdazo por la escuadra en la guinda a una combinación elitista con dos taconazos-.
La orquesta azulgrana mostró todo su potencial, con Graham Hansen acomplejando a Chiara D'Angelo en su perfil e hipnotizando a las zagueras. Por ahí había empezado a agujerearse la resistencia local y a punto estuvo de ampliarse la goleada antes del descanso, pero la noruega y Vicky no atinaron en sendos remates propicios. Y en el otro lado del campo, el área defendida por Cata Coll no registró peligro alguno en el primer tiempo. Un lanzamiento inocuo desde 30 metros de Mikolajova, un centro-chut transparente de Pekel y un disparo horrible la turca -precedido de un giro reseñable de Mädl- fue toda la producción de un sistema aquejado de severos problemas de calidad técnica en sus filas.
Quiso la entrenadora de las vienesas agitar el guion desfavorable e introdujo tres cambios en el intermedio, y sus muchachas saltaron a la reanudación con orgullo, con más intensidad y ganas de pelea. No tardaron en amenazar un poco el arco de Coll, aunque la falta de precisión no les permitió alegrías. Pero Romeu ya había introducido a la actual Balón de Oro. Esa única variación desembocó en el 0-4. En el minuto 57 Aitana limpió líneas con un pase vertical quirúrgico, Alexia y Kika trazaron una pared eléctrica, y Putellas sentó a su par antes de cruzar un zurdazo impecable que se coló pegado a la madera. Otro golazo. Uno más que añadir a la colección de un escuadrón de leyenda, que sigue pesando su virtuosismo por el Viejo Continente.
Entonces, con todo resuelto, las 'culés' desconectaron. Bajaron un par de revoluciones y las austríacas, que efectivamente no se fueron del partido nunca, se dieron un homenaje. En el minuto 59 pusieron a la poblada grada del estadio en pie, al emitir Mikolajova un centro raso en una falta lateral que embocó en el segundo palo, en soledad, Mädl. El gol de la honra, el tercero en cuarto jornadas de Liga de Campeonas, propulsó la confianza del débil conjunto centroeuropeo y se fueron arriba con valentía. Ese respingo postrero ofreció dos opciones nítidas a Mattner-Trembleau que acabaron sin consecuencias y no hubo más movimientos en el marcador, a pesar del espectacular derechazo que descerrajó la perla blaugrana Schertenleib (17 años, suiza) para sacar brillo al larguero. Las reinas del torneo, que rozan los cuartos de final (sólo falta confirmarlos de forma matemática), no pestañean y siguen en busca del liderato de su grupo. El 18 de diciembre, en el Lluís Companys, se la jugarán contra el City. Les vale con ganar por la mínima, ya que el 'goal average' es todo suyo (17 a seis, es la relación).