Queridos hermanos de la Patria España, es nuestro deseo testimoniarles nuestras más sentidas condolencias, partiendo desde el equipo editorial El Imparcial, hasta el último español que completa el censo de la lista nacional, compartiendo juntos ese pozo de dolor de insondable profundidad.
De todas las regiones de España una ingente población de gentes solidarias están contribuyendo a paliar el duelo de tantas pérdidas de seres queridos, no solo comulgando con el mismo sentimiento de dolor que supone la privación de un miembro familiar, sino también con la ayuda material que ha provocado la destrucción de tantos hogares. Quiero destacar la labor de una madrileña periodista: Cuca García de Vinuesa que ha suspendido todas sus actividades profesionales y familiares, para dedicarse con energía y la pasión que le caracteriza en atender las necesidades más perentorias de los damnificados.
Cuca simboliza esa flor resplandeciente revestida de pétalos de solidaridad y entrega incondicional con las victimas y familiares de esa perla luminosa del Mediterráneo que es Valencia que heredó de sus ancestros la Diosa romana Vesta el arte y maestría en el manejo del mítico fuego que proporciona Luz y resplandor a sus tradicionales fiestas.
Imposible de expresar y verbalizar en toda su dimensión la tragedia valenciana, hago referencia al poeta peruano César Vallejo en su soneto de los Heraldos negros describiendo al hombre en su soledad y desolado en medio de la tragedia, pase la primera, segunda y sucesivas madrugadas sin sentir la palmada de la autoridad institucionalizada, aquella a la que pagan sus nóminas los damnificados (Salvo la excepción de los alcaldes de la localidad que gracias a su épica personal y sin recibir instrucciones de sus superiores, se jugaron la vida). Transcribiendo las estrofas del poeta "Hay golpes en la vida tan fuertes… yo no sé".
La terrible destrucción de hogares y de pérdidas humanas, ha dejado patente la dureza de corazón de los dirigentes tanto los que gobiernan como los que presiden la comunidad, resaltando su incapacidad y crueldad al trasluz de la Dana, parafraseando al poeta peruano:
"Son las caídas hondas de los Cristos del Alma".
Toda España ha quedado huérfana y abandonada, estremecida de dolor y de tristeza, siguiendo el aforismo del británico John Donne "For whom the bell tolls" que inspiró siglos más tarde al escritor Hemingway en su novela “Por quien doblan las campanas” la muerte de cualquier residente de la ribera valenciana, nos disminuye a todos, puesto que su corazón con sus anhelos, sus triunfos y sus desconsuelos están ligados a la Humanidad que compartimos todos los españoles, y por consiguiente si en estos días terribles de duelo oyes en cualquier remota iglesia el repique de las campanas, no te preguntes si solo eso sonidos lúgubres se corresponden con aquellos que fallecieron en la dana, también doblan por ti.