La comunidad científica celebra la innovadora terapia de estimulación espinal que ayuda a los niños con parálisis, producida por la afección neurológica mielitis flácida aguda (AFM), a mejorar la movilidad. Este hito biomédico tiene como protagonistas a un equipo de científicos del Instituto Kennedy Krieger, en Baltimore (EE UU).
Estos investigadores subrayan que la estimulación medular transcutánea (TSS) “es una intervención terapéutica no invasiva que aumenta la excitabilidad del circuito espinal a través de la activación de las raíces nerviosas periféricas”.
Los pormenores de este avance aparecen en un estudio que difunde Children. En él, demuestran que una combinación de TSS y entrenamiento del movimiento puede ayudar a los niños con AFM a mejorar su capacidad para caminar.
La TSS es una terapia no invasiva en la que se aplica corriente eléctrica a través de parches colocados sobre la piel hasta la columna vertebral. Amplifica el volumen de las señales que viajan desde el cerebro a través de la médula espinal, facilitando la activación muscular y restaurando la función motora.
El estudio involucró a cuatro niños con lesiones de la médula espinal causadas por AFM. A lo largo de una serie de 22 sesiones de terapia, de dos horas cada una durante entre cinco y ocho semanas, los pacientes recibieron la estimulación medular transcutánea mientras se movían en una cinta de correr y parte de su peso corporal era sostenido por un arnés.
No se identificaron ni informaron eventos adversos significativos (por ejemplo, quemaduras en la piel, disfunción autonómica, caídas o problemas intestinales y de vejiga) en estos participantes. Se produjo un eritema leve y blanqueable en la piel en el sitio del electrodo, como es de esperar con la estimulación eléctrica de superficie. Este eritema fue temporal.
Los resultados fueron prometedores: tres niños mostraron mejoras en la distancia recorrida y dos tuvieron mejoras mensurables en la postura, la velocidad y la función general de la marcha.
Rebecca Martin, investigadora principal del estudio, subraya que la investigación demuestra que el TSS es una intervención segura y efectiva que ofrece un nuevo camino para la rehabilitación y una mejor calidad de vida.
“Es alentador presenciar las transformaciones en estos niños. El TSS está revolucionando el campo de la neurorrehabilitación, ofreciendo una alternativa segura a las cirugías agresivas que suelen requerir los pacientes jóvenes”, añade.
Esta rara afección neurológica suele aparecer después de una infección viral e inflama la médula espinal, lo que deja a los niños con parálisis a largo plazo en el diafragma, los brazos y/o las piernas.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Atlanta, la AFM afecta cada año, aproximadamente, a uno de cada millón de niños en los Estados Unidos.
Debido a que es tan poco frecuente, a menudo resulta complicado para los investigadores reunir muestras de gran tamaño necesarias para realizar estudios exhaustivos. La investigación en Kennedy Krieger Institute ofrece esperanza a las familias que a menudo tienen opciones limitadas.
Como enfatiza Rebecca Martin, “este tratamiento les está dando a las familias una solución que habían esperado durante mucho tiempo cuando antes no tenían respuestas. Ahora nuestro objetivo es seguir perfeccionando este enfoque y hacerlo más accesible para estos pacientes poco comunes en todo el país”.
El Instituto Kennedy Krieger es una organización sin fines de lucro. Tiene su sede en la región metropolitana de Baltimore/Washington, DC.
Ayuda a más de 27.000 personas al año a través de terapias biomédicas, de salud conductual y bienestar para pacientes internados y ambulatorios, servicios en el hogar y la comunidad, programas escolares, capacitación y educación para profesionales.
Esta Institución ofrece una amplia gama de servicios para niños, adolescentes y adultos con enfermedades, trastornos o lesiones que afectan el sistema nervioso, que van desde leves a graves.