El Athletic está haciendo todo lo posible para devolver la actividad a la Gabarra. El pasado fin de semana ganaron el derbi vasco a la Real Sociedad y este jueves golearon en la Liga Europa para colocarse en la segunda plaza de la clasificación. El 3-0 que le han endosado esta tarde al Elfsborg sitúa a los vascos en el coliderato de una competición continental en la que se están ganando la etiqueta de favoritos. Compite mejor que nunca el bloque rojiblanco porque funciona como un colectivo muy engrasado y porque goza de individualidades sobresalientes. Esa mezcla de virtudes multiplica las aspiraciones de un equipo que bordea los puestos de Liga de Campeones en LaLiga y que ha ganado todo en el torneo europeo tras empatar en su estreno.
Ernesto Valverde está paladeando los frutos de la obra que ha construido en San Mamés. Posee una plantilla amplia y completa, que cumple a rajatabla sus órdenes. Presionan con valentía y energía ante cualquiera, mueven la pelota con velocidad y ánimo dañino, y guerrean cada balón, en cada duelo, como si se tratase de una pugna por evitar el descenso. Esa receta atropelló en esta fecha a los escandinavos en el templo vizcaíno. Limitaron al mínimo las aptitudes de un conjunto que venía de dar problemas a todos sus rivales. No en vano, ganaron a la Roma, empataron con el Sporting de Braga y cayeron por la mínima con el AZ Alkmaar y el Galatasaray. Pero esta vez comprobaron lo que significa la exigencia de la élite del balompié español y se quedaron sin argumentos.
Empezaron fuerte los locales para marcar el ritmo y el territorio. El 'Txingurri' mantuvo al grueso de su once de gala porque quería resolver rápido el evento y la jugada le salió a la perfección. Sólo realizó un par de variaciones, dando la titularidad a Unai Simón -que sigue falto de ritmo tras pasarse cuatro meses parado por una lesión en la muñeca- y la alternativa a un chaval llamado Adama Boiro. Este canterano de Osasuna de 22 años, senegalés de nacimiento y español de toda ley, saltó al verde porque Yuri Berchiche había causado baja y se convirtió en el protagonista del encuentro. Potente y con chispa, defendió bien y generó peligro desde el lateral izquierdo. Se presentó en sociedad con una actuación para el recuerdo que comenzó con un zurdazo cruzado para el 1-0. Ocurrió en el minuto seis, cuando Nico Williams sacó un córner con un centro raso al primer palo, Gorka Guruzeta envió el cuero al centro del área y ahí emergió el juvenil para adelantarse y anotar con un hambre vibrante.
Esta diana allanó el camino a los rojiblancos, si bien la diferencia de calidad entre los dos escuadrones no admitía discusión. Valgan estos datos para retratar el desarrollo del choque: al descanso, el Athletic aglutinó el 74% de la posesión, completó casi 200 pases más que su oponente, conectó nueve remates y no permitió ninguno -tampoco recibiría un chut entre palos en el segundo acto-. El dominio se fue hasta lo apabullante. La pericia de Ruiz de Galarreta barrió las salidas prometedoras que intentaban los suecos, por medio de la claridad de su mediocentro Besfort Zeneli, y todo lo demás discurrió en el campo del esquema entrenado por Oscar Hiljemark, con los laterales Gorosabel y Adama sumados al ataque. No llegaban los visitantes a cortar el circuito vasco de pases interiores y las ocasiones fluían con naturalidad en torno al arco defendido por el meta Petterson.
Nico, que fluctuó hacia dentro, lo intentó con un túnel maravilloso y un latigazo que se marchó desviado por poco antes de emitir un centro-chut que generó dificultades al meta escandinavo -minuto 19-. Los locales estaban desatados, sin casi oposición, dañando entre líneas y por los costados, de modo que sería sólo cuestión de tiempo que el juego derivase en más goles. Oihan Sancet se movió con soltura en la mediapunta, lo que constituye una gran noticia para su delegación. En el 19 cabeceó fuera un córner lanzado por De Galarreta. Le necesitan tanto como a un Guruzeta afinado de cara a puerta. Ambos produjeron acciones amenazantes, aunque el encargado de elevar el tono de los avances fue el menor de los Williams. En el minuto 24 se coló entre tres contrincantes, sentó a Buhari a toda velocidad, pausó su frenesí sobre la línea de fondo y pintó un centro de seda para que Borja Prados firmase el segundo tanto con un testarazo decidido.
Yacían acomplejados los representantes de la localidal de Boras. No pudieron recuperar el balón con celeridad y los españoles contemporizaron cuándo y cómo quisieron. Con un tempo templado de pase condujeron la inercia con comodidad hacia el descanso. No padecieron los aspirantes al título más sustos que una mala salida de Unai Simón a un pase en profundidad de Zeneli. Dani Vivian ofreció una exhibición en la vigilancia del delantero Baidoo -compañero de Iñaki en la selección de Ghana y pichichi de la liga sueca, que acaba de terminar-. En esa tesitura quiso Hiljemark agitar las piezas para despertar a los suyos y decidió quitar a uno de los tres centrales para meter al veloz atacante Rapp y al centrocampista Ouma, al que fijó en el lateral diestro. Esto último se desnudó como una imprudencia, pues por ahí se combinaron Nico y Adama. Puro fuego explosivo que no aguanta probaturas. En ese perfil se cocinó una sentencia que tomó forma en el minuto 54, cuando Boiro ganó, portentoso, un duelo aéreo y centró como un rayo una pelota que embocó Guruzeta con olfato goleador. Zurdazo de primeras directo a la red.
Hasta ahí llegó la discreta intensidad de un Elfsborg que bajó los brazos desde entonces. A pesar de su buen desempeño en la Liga Europa, han finalizado séptimos en su liga -el pasado año fueron subcampeones- y están pagando no haber podido retener en verano al central Gustaf Lagerbielke (se fue al Celtic de Glasgow), al portero Hákon Rafn Valdimarsson (Brentford), al extremo Jeppe Okkels o a los pivotes Emmanuel Boateng y André Römer. La consistencia del equipo se ha despeñado y su endeblez en el achique les puede costar la supervivencia en un torneo continental al que accedieron tras superar cuatro fases previas. Esta vez no fueron rival digno para un Athletic que dio descanso a Nico, Sancet, Iñaki y De Galarreta a falta de media hora, y que brindó a Boiro su primera ovación de la tribuna. La goleada no se amplió más porque Gorosabel, Serrano y Unai Gómez no atinaron sus finalizaciones en el octavo partido seguido sin derrota de los vizcaínos. El billete directo para los octavos de final, cada vez más cerca.